10 de enero 2018 - 00:01
El patio del verano en el Konex
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Con una nutrida agenda, el Konex se planta como la mejor opción para pasar el verano en la Ciudad.
Pedro Aznar será uno de los platos fuertes en las noches del Konex."Nos interesa hacer filosofía a cielo abierto por fuera de los lugares establecidos tanto en lo material como en lo simbólico. La experiencia del año pasado fue muy buena", explica el filósofo. Y agrega que la filosofía de masas no lo abruma ya que "en el fondo es una clase. Una manera de poder transmitir un determinado tipo de saber, como el filosófico; que es un saber que más que bajar línea o llenarte de respuestas lo que busca es inspirar a la pregunta. Lo que me fue pasando es que eso mismo que hice durante más de veinte años en un aula hoy lo puedo hacer de manera masiva. Rescato y resguardo ese tipo de transferencia que es la que me formó trabajando como docente".
¿Filosofía en verano? Sí. Y más. Sztajnszrajber asegura que la alegoría de la caverna "es un dispositivo metafórico que permite ir resinificándolo todo el tiempo. Lo que hacemos nosotros es llevar ese relato a la contemporaneidad más social y también más existencial. Que cada una de las personas que están ahí piensen en qué tipo de caverna están viviendo y qué cadenas son las que los aprisionan. Y qué posibilidad tienen de salir de ellas".
El filósofo Darío Darío Sztajnszrajber también desfilará por el escenario del Konex.El ámbito es ideal. El patio de la exfábrica funciona a la perfección para el filósofo. "Es un espacio cultural que apuesta a la experimentación. Y en tiempos en los que cada vez se cierra más la posibilidad desde los espacios públicos, el Konex sigue apostando al pensamiento crítico. Lo encuentra necesario y le da lugar".
El Ciudad Cultural Konex -ubicado en Sarmiento 3131, Abasto- abrió sus puertas hace más de diez años en un complejo que había sido creado en la década del 20 y utilizado como fábrica y depósito de aceites. En el patio entran más de 2200 personas en una superficie de 1100 metros cuadrados. El lugar también cuenta con una sala de columnas techada -para 1500 personas-, una gran sala -600-, un auditorio -172-, la Sala Abasto -80-, una galería, un bar, un patio de tolvas y una antesala.
Ingresar al Konex ya es algo diferente a lo habitual. "Por eso hablamos de experiencia. Desde la entrada. No es lo mismo que ir a un boliche. Buscamos abrir los sentidos. Disparar distintas cosas", asegura Noel Yolis, gerente de programación y contenidos del lugar. Y agrega que, a diferencia del resto de los espacios culturales, "esta etapa del año es nuestra temporada fuerte. Somos un club en el que, en vez de encontrar deportes, vas a poder dar con un montón de eventos que te permiten salir de la idea del show a puertas cerradas".
Y es que la gente no sólo se acerca al Konex para ver a los artistas que figuran en cartelera. Sino que muchas veces, sucede a la inversa. "¡Tenemos el patio del verano!", celebra Yolis. "Logramos que la gente venga al Konex más allá de quién está. Nos lo habíamos propuesto. Y lo conseguimos. Hoy tenemos público que es del Konex. Es nuestro orgullo más grande. La gente viene por el artista y por el lugar".
La Bomba del Tiempo seguirá con sus espectáculos durante la temporada estival.Quizá la experiencia más gráfica sea La Bomba de Tiempo. La agrupación de percusión que hace un culto a la improvisación y al lenguaje propio -un dialecto que el público entiende a la perfección- arrancó con sus tradicionales shows de los lunes hace más de diez años y, con el correr del tiempo, logró -a la par de que el Konex afianzaba su crecimiento- darle vida no sólo a un espectáculo sino a un día. Por eso, cuando alguien piensa en qué hacer un lunes, piensa en La Bomba.
"Tanto el Konex como La Bomba nacieron bastante juntos. Hay pocos lugares para generar esto. Es nuestra sede. Nosotros crecimos con ellos y ellos crecieron con nosotros. Se dio algo recíproco", sintetiza Mario Gusso, integrante del grupo.
Desde que nació, La Bomba de Tiempo fue evolucionando hasta convertirse en un movimiento. "Nunca se quedó como un grupo estático. Tanto en lo visual y lo rítmico. Tratamos de evolucionar en cuanto al espectáculo sin dejar de lado la esencia de La Bomba. Cambiar el formato de todo tampoco resulta. Podríamos hacer un show más visual pero no queremos perder la esencia del ritmo. Que no haya tanto que distraiga. Los tambores te invitan a moverte. Y ya hay demasiada polución visual en nuestra cotidianidad. Lo importante es generar encuentros".
Los pibes y las pibas siguen con su trance. La ronda ya tiene forma. En el corazón de la Ciudad hay un patio. Y late. Fuerte.



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