27 de diciembre 2004 - 00:00

El rey Arturo sin censura

El director Antoine Fu-Equa no oculta la escasa satisfacción que siente por esta superproducción épica de 100 millones de dólares. Su visión revisionista de Camelot fue un sonoro fracaso de taquilla en todo el mundo cuando se estrenó en una versión autocensurada, sin sangre, con otro montaje y, en el caso argentino, con un subtitulado confuso que dificultaba entender la ya de por sí no muy rigurosa reelaboración del mito de los Caballeros de la Mesa Redonda. Con más metraje de escenas violentas, algunos momentos estáticos eliminados y una buena traducción que permite aceptar más la tesis que convierte a Arthur en un legionario romano de segunda del siglo V, la película se vuelve más interesante.

La falta de acción o intensidad dramática de la primera mitad del film se suaviza ante la nueva ferocidad del primer combate que en esta versión es mucho más colorido que la inocua versión oficial exigida por el productor Jerry Bruckheimer. El dvd Zona 4 es técnicamente impecable e incluye varios extras en los que Fuqua deja claro lo deprimente de manejar tanto dinero sin tener ninguna posibilidad de controlar el producto final.

D.C.

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