22 de enero 2004 - 00:00

El terror japonés que inspiró a Hollywood

«The Ring» («Ringu», Japón, 1998, habl. en japonés) Dir.: H. Nakata. Int.: N. Matsushima, M. Nakatami, H. Sanada, Y. Takeuchi.

F inalmente llegó a la Argentina la película más influyente del cine fantástico del último lustro. Aunque Hideo Nakata filmó «Ringu» en 1998, no hay que quejarse mucho por la demora con la que nos llega, sobre todo si se tiene en cuenta que este gran éxito comercial internacional nunca se vio en los cines norteamericanos debido a la mezquina estrategia del estudio que compró los derechos para hacer la remake hollywoodense («La llamada», sólida reelaboración occidental de Gore Verbinsky, que convocó a medio millón de espectadores argentinos cuando se estrenó hace un año).

En muchos puntos la remake trabaja con inteligencia algunos elementos muy orientales del film de Tanaka, pero la original genera un clima de terror inigualable. El ardid argumental de la película es una leyenda urbana investigada por una periodista; hay un video pirata con unas imágenes raras, sobrenaturales: el que lo ve, recibe una llamada asegurándole que morirá en una semana, lo que sucede casi inevitablemente, salvo que el video se copie y preste a otra persona, que recibirá la misma amenaza.

«Ringu»
generó tres secuelas oficiales, una no oficial, varias copias y subproductos, y la taquillera remake hollywoodense. El film de Nakata fue el primero de una serie realizados en todo el mundo en los que, con algún recurso misterioso o sobrenatural, se habla del conflicto de la impunidad. El espectro que aparece en el video de «Ringu» se comporta como los fantasmas clásicos, salvo por un detalle.

Desde siempre los fantasmas han hecho escuchar sus cadenas para llamar la atención sobre algún conflicto no resuelto, pero la aparición espectral de éste no se tranquiliza con que alguien descubra el asunto que lo perturba en el Más Allá: si no se difunde una nueva copia, este fantasma es implacable.

Sin poner el énfasis en la truculencia que uno esperaría en un film famoso por el miedo que provoca, éste asusta por el uso inteligente de una creciente tensión psicológica construida con una dirección de sorprendetemente realistas. «Ringu» es un clásico, una película imperdible capaz de interesar a todo tipo de público, y no sólo al ghetto del fantástico que está recibiendo su estreno en cines argentinos como un regalo doblemente bueno por inesperado.

D.C.

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