27 de abril 2001 - 00:00

El Torombo incendia las tablas con su flamenco

Ha vuelto a Buenos Aires la compañía de arte flamenco de El Torombo y, como lo había hecho unos meses atrás, mostró fuerza arrolladora y temperamento gitano desde el inicio, con la «oración» de El Torombo, un solo espectacular, hasta la conclusión del espectáculo, un tablado dedicado a Triana y las bulerías.

Si bien el formato del show no deja de ser tradicional (dos partes de ocho y cinco secuencias cada una, respectivamente), su estética no lo es. Visceral como pocos entre los artistas que se presentan en nuestro medio, El Torombo consigue captar con sus diseños coreográficos la esencia del género que interpreta. Su danza, como la de sus acompañantes, algo más jóvenes que él pero de un similar nivel de calidad, expone la fuerza salvaje de su arte, que a pesar de la violencia expresa que manifiesta, en ningún momento soslaya la rigurosidad de un arte sutil amasado con pequeños detalles y accesorios infaltables que se ligan a los desplazamientos, los giros, los saltos, el zapateado y el efecto percusivo, una capacidad que los bailarines del flamenco dominan sin secretos. Si bien El Torombo es la cabeza del grupo -constituido con muchos de los integrantes de la visita anterior-, no monopoliza el recital. Todos los componentes del equipo tienen oportunidad de demostrar su valía.

Los distintos cuadros armados con un criterio teatral son notables en el uso de los elementos escénicos, mientras que las luces crean el contexto natural para que la compañía en su totalidad se exprese. El Torombo, Joselillo, Adela y Jairo exhiben una dinámica y un virtuosismo impresionantes y los cantaores, palmeros, guitarristas y cantaoras (Herminia y Mari) desarrollan una propuesta artística intensa y de fuerte sabor étnico. Un espectáculo realmente fenomenal.

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