A veces, a las películas entretenidas no hay que buscarles demasiada lógica. «Más allá de la muerte» es entretenida, siniestra, y pese a sus huecos argumentales proporciona un buen esparcimiento. Según su argumento, en un futuro más o menos cercano, algunas personas llevarán implantado, desde su nacimiento, un chip capaz de registrar la totalidad de los actos de su vida. Algo así como tener una cámara sorpresa perpetua en el interior del cerebro, a cuyo archivo el portador no tiene acceso, y cuya presencia ignora hasta ser mayor de edad (son los padres quienes deciden si implantan o no ese chip).
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Los únicos capaces de penetrar y manipular ese secreto, tras la muerte de la persona en cuestión, son los «Editores», profesionales que tienen como tarea realizar un «montaje» de esa vida en apenas una hora y media. Semejante tecnología violadora de la intimidad sólo tiene como objeto ofrecerles a familiares y deudos, en el velatorio, una proyección de los trozos selectos de la vida del difunto.
Este espionaje ultrasofisticado sólo tiene como fin amenizar velorios (¿por qué no usar videos caseros, solución tanto menos trabajosa y ya limpia de las indiscreciones que todo buen Editor suprime?); sin embargo, si hace un esfuerzo para aceptar la premisa, al igual que algunas otras fallas de libro, el espectador puede dejarse arrastrar por una trama de apreciable tensión, que termina encontrando la forma de llevar al primer plano otro tipo de conflictos.
En esa sociedad, Alan Hakman (RobinWilliams) es el Editor estrella. Parco, siniestro, con rasgos de su personaje en «Retratos de una obsesión», mientras resiste las presiones de los manifestantes «anti-chip», liderados por el ex Editor arrepentido Fletcher (JimCaviezel), Hakman recibe el encargo de «editar» la vida de un empresario famoso. Su viuda tiene algunas sospechas, que Hakman no tarda en descubrir al revisar las imágenes del chip: el hombre molestaba sexualmente a su propia hija. Allí se pone en juego la peligrosa ética de todo Editor: servir incondicionalmente a la memoria del muerto y suprimir lo que pueda condenarlo.
Como obra de ciencia ficción es una película seductora, que seguramente prolongará desde el video los mismos debates que produjo al estrenarse en cine.
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