Otros son mantas en las que se han bordado pensamientos de la artista sobre el sexo y el alcohol, al que se confiesa aficionada, y por cada una de las cuales la galería pide 219.000 euros. La galería incluso ofrece por 51.000 euros la escayola que le pusieron a la artista cuando se rompió una pierna al caerse en las escaleras de un restaurante en Italia. La cama sucia que la dio a conocer en el mundo internacional del arte se vendió en 1999 por el equivalente de 220.000 euros.
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