Espléndido Comic Con online (pero ruinoso para San Diego)

Espectáculos

Si la necesidad es la madre de la invención, nada más notable en el mundo de la cultura popular que la reinvención del San Diego Comic-Con en tiempos del coronavirus. A mediados de abril canceló su edición 2020 en el enorme Convention Center de la ciudad y en menos de tres meses organizó una estructura online.

De golpe y porrazo, cuando los organizadores de la convención y los funcionarios municipales perdieron la batalla contra el virus, la ciudad sufrió un golpe económico muy fuerte: se calcula que los 135.000 participantes anuales gastan alrededor de cien millones de dólares –hoteles, restaurantes, entretenimiento, estacionamiento– que redundan en un impacto económico de 166 millones, según informó el Convention Center. Es la fuente de ingresos más importante de San Diego, y una catástrofe comparable,

El año pasado Comic-Con cumplió 50 años y tiró la casa por la ventana. Convertido desde hace más de una década en una máquina publicitaria de Hollywood, es una plataforma de lanzamiento para los megaproyectos de Marvel, Warner, Disney. El Hall H del Convention Center –cuyas colas empiezan 24 horas antes– es la catedral donde ofician los popes de la cultura popular frente a un público entusiasta de 6,500 fans, pegados a sus teléfonos y tabletas. Dedos arriba o dedos abajo en las redes sociales trasmitidos desde Hall H tienen enormes consecuencias económicas.

Los paneles a los que ha asistido esta cronista desde hace años se prestan a jugosos estudios de psicología de masas. Los más interesantes son los que tienen a gente creativa, más allá del componente “celebrity”, para interactuar con los fans en atmósferas de circo romano, en presentaciones espectaculares: Peter Jackson y el elenco del Señor de los anillos; J.J. Abrams y la gente de Star Wars: The Force Awakens, Harrison Ford, Carrie Fisher, Mark Hamill; y todos los proyectos de Marvel.

En este Comic-Com@Home se presentaron alrededor de 350 paneles –la mayoría pregrabados y accesibles a través de la página web. El acceso directo vía YouTube estaba bloqueado hasta después de concluido el panel, una suerte de exclusividad para los participantes virtuales, que devenía abierta al público una vez finalizado el mismo.

La organización y dinámica de los paneles se trasladó intacta al espacio digital: un coordinador, muy bien preparado, y por lo menos dos o tres panelistas, desarrollan el tema; duran entre 45 minutos y una hora, y esta vez, con los miembros hablando desde sus casas, vía Zoom. Al ser un panel grabado, el montaje elimina las imperfecciones técnicas de sonido, imagen, muletillas, demora de trasmisión, y especialmente la lentitud del “share screen”.

Todo esto se puso de relieve en el estupendo panel con Guillermo del Toro, como productor del próximo estreno del film de horror “Antlers” [Cornamenta], dirigido por Scott Cooper, el realizador de “Crazy Heart”, “Out of the Furnace”, “Black Mass” y “Hostiles”. Cineasta versátil, Cooper parece adaptarse bien tanto al sistema de producción de un Hollywood jaqueado por el revolución digital, como a las convenciones del cine de género.

Fue un panel espectacular, con una coordinación excelente de Steve Weintraub, de la publicación online Collider. Guillermo del Toro, con entusiasmo exuberante, llevó la conversación a recovecos muy entretenidos, pasando de la historia y estética del cine –Buñuel, Hitchcock y los hermanos Coen (“los mejores directores de cine hoy en día”), el cine de horror y los efectos especiales – hasta cómo se organiza un rodaje según los protocolos impuestos por el “monstruo” del covid. Fue también una lección práctica de cine: se aprende viendo cine de los grandes maestros, incluidos los materiales extras de los DVD; “El lente y las cámara son las pinceladas con que se pinta un film; son los adjetivos del estilo”.

¿Cómo ve del Toro rodar un film en la era del coronavirus? Por de pronto, manejar las complicaciones del calendario, para compaginar la disponibilidad de actores requeridos por proyectos que se superponen. Un desafío es la organización de los sets: tienen que funcionar como lugares perfectamente esterilizados donde se desarrolla un carnaval.

Otro tema son los extras: no se los puede contratar ahora por día, como es lo habitual; sino que hay que “comprarles” el tiempo durante muchas semanas, aunque estén inactivos durante largos períodos, para que no se contagien trabajando en otros rodajes. Agrega no sin sorna, “Tenemos que pagar su monogamia”.

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