7 de julio 2004 - 00:00

Estupenda puesta de dos gemas de Menoti

Eugenia Fuente, toda una revelación en La Médium de Gian Carlo Menoti, que se representa junto con Bridge, otra joyita del mismo compositor, con acertada régie de Oscar Barney Finn.
Eugenia Fuente, toda una revelación en "La Médium" de Gian Carlo Menoti, que se representa junto con "Bridge", otra joyita del mismo compositor, con acertada régie de Oscar Barney Finn.
«La mano de bridge», de S. Barber. Con G. Zahnstecher, G. Barok, G. Centeno y M. Sardi. Y «La Médium» de G. Menotti. Con E. Fuente, S. Stelman, O. Ferreira, G. Barok, F. Grassi y M. Sardi. Regie: O. Barney Finn. Ilum.: L. Rodríguez. Vest.: M. Zuccheri. Esc.: T. Cernik y L. Tarasewicz. Dir Orq.: L. Valiente. (Teatro Avenida, 1/7.)

El talento de Gian Carlo Menotti, nacido el 7 de julio de 1911, se aprecia en estos títulos que abarcan las Dos Carátulas. El creador del famoso Festival de los Dos Mundos de Spoleto es uno de los compositores de ópera vivientes más trascendentes y de una envidiable vitalidad, como lo comprobamos en su última visita, cuando el Colón dio su creación «El Cónsul».

«La Médium»
nace de una experiencia personal, ya que el autor había asistido a una sesión de espiritismo y quedó con dudas, las mismas que traslada a la Médium de su ópera y que la lleva a la locura, cuando la falsa invocación a los espíritus se hace palpable realidad.

La dirección teatral de Oscar Barney Finn es absolutamente convincente, no se percibe el menor forzamiento en los movimientos y actitudes de los cantantes, y la atmósfera se condensa hasta estallar en la trágica resolución. Sugerente la iluminación y la escenografía, así como el apropiado vestuario. Un nuevo valor surge con Eugenia Fuente -un talento descubierto por «Juventus Lyrica»-, tiene una voz pode-rosa, expresiva y sobresalientes dotes de actriz dramática, se le vislumbra un gran porvenir, ya que su Médium permite calibrar todo su potencial.

Sonia Stelman
, hija y cómplice de la falsa espiritista, imprime ternura y calidez en sus participaciones vocales. Toby, el protegido mudo, tiene una notable plasticidad de movimientos, pero exagera la gestualidad facial, como un mimo. Notable la espontaneidad de los acongojados «clientes» que esperan escuchar voces y risas de sus hijos muertos.

El Op. 35 de Samuel Barber -con texto de Menotti-, entretanto, es una joyita; una mano de bridge le permite expresar cuatro temperamentos y deseos ocultos en personajes con perfiles muy bien delineados. En su sobriedad, los cantantes logran acaparar la atención con sus textos directos y una música de inspiración jazzística no exenta de profundidad.

Otra revelación es el joven director de orquesta Leandro Valiente, su labor y la de sus músicos es excelente, ellos coronan una velada de superlativa calidad artística. Más funciones el 9 y el 11. Son imperdibles.

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