6 de junio 2003 - 00:00

Estupenda versión de una ópera de Britten

«La violación de Lucrecia», ópera de B. Britten. Con V. Correa Dupuy, C. Filipcic Holm, S. Sorarrain, G. Centeno, M. Tomas, M. de Salvo, M. Sardi y A.L. Menéndez. Régie: H. Pigozzi. Esc.: J. Basso. Vest.: M. Colombo. Ilum.: G. Córdoba. Dir. Orquesta: L. Valiente. (Teatro Avenida, org.: Juventus Lyrica. Repite el 7/6.)


T al vez sin proponérselo, simplemente siguiendo sus objetivos fundacionales, Juventus Lyrica produce la ópera más interesante en lo que va de la temporada y en una realización tan impecable como fascinante. Y no es de la usina italiana ni francesa, es inglesa y en ese idioma, y está escrita en 1946 por Benjamín Britten. Se estrenó aquí en 1954, se repuso en los '70 y recién ahora vuelve a escena.

La violación del título no es el tema central, es la consecuencia. Se llega a ella desde la necesidad machista de quebrantar la fidelidad, por infertilidad, por la inexistencia de principios éticos y morales. El suicidio de la víctima violada abre cuestiones teológicas y todo el asunto abunda en temas para encendidos debates.

La música de Britten es sólida, con momentos escalofriantes, crescendos robustos y sutiles transparencias. La orquesta de 14 solistas en decididamente eficaz, y la dirección del joven y talentoso Leandro Valiente es madura y revela un intenso análisis del significante de la partitura, nada fácil por cierto, aun para una batuta más experimentada. El regista hace una inteligente propuesta de situaciones psicológicas en un insólito y novedoso marco escenográfico.

•Consagración

Carla Filipcic Holm con este trabajo asciende un peldaño más hacia una consagración inevitable, su voz es atractiva, caudalosa, altamente expresiva y cualquier movimiento o gestualidad es seguido con sumo interés. Tanto Mónica Sardi como la novata Ana Laura Menéndez aportan voces sanas y bien educadas, y entre las tres encienden la poesía cuando despiden a Lucrecia al fin del primer acto.

Virginia Correa Dupuy aporta los claroscuros de su voz incomparable y sus condiciones de actriz trágica al personaje central. Concentrado y convincente el elenco masculino. Mañana hay una nueva representación, si es que la demanda de público que se nucleó en las dos primeras funciones no obliga a más reposiciones. El esfuerzo, la originalidad y la rigurosa seriedad de la propuesta se lo merecen.

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