Junio de 1968 fue un momento decisivo en su vida artística, un compromiso, un llamado de atención, un gesto que trasciende universalmente: colorea de verde con un sodio fluorescente inocuo el Gran Canal de Venecia, una acción anticipatoria del Land-Art, y una denuncia calificada por el crítico francés En su obra confluyen lo descriptivo, lo conceptual, lo utópico, lo real. Es una experiencia comunicada sin eufemismos, una resistencia a la corriente hegemónica dominante de los últimos tiempos. Clausura el 20 de abril.
Obra autorreferencial de lugares caros a su memoria, de momentos felices, de aquellos que se quieren apresar. Artista sensible ha invitado a varios seres cuya amistad valora. Nuestra imagen, un momento feliz de nuestra infancia, se mezclan en ese mosaico. Se cumple el ida y vuelta de la percepción, se participa de una función elemental que es lo lúdico y se celebra compartir la experiencia del arte. Cierra el 23 de marzo.
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