23 de diciembre 2003 - 00:00

Exhibirán en Neuquén muestra de Arte Madí

A provechando el flujo turístico en la Patagonia, que tiene como vía obligada la ciudad de Neuquén, el Museo de esa ciudad, dirigido por Oscar Smoljan, expondrá a partir de la se-mana próxima la muestra del patrimonio Arte Madí Internacional, producida por el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano (MACLA). El acervo incluye obras de Carmelo Arden Quin (Uruguay), Joel Froment (Francia), Martín Blaszkó, Juan Mele (Argentina), Milo Renato (Italia), entre otros.

En 1945, se da un clima esperanzado en lo internacional. Simultáneamente, empieza en la orgullosa y a la vez aldeana Buenos Aires, la gran aventura del arte contemporáneo argentino, de la que nacerá el Movimiento Madí. Se trata de la aparición del primer número -que será el único-de «Arturo», «revista de artes abstractas» dirigida por Carmelo Arden Quin, Edgar Bayley, Gyula Kosice y Rhod Rothfuss. Trae escritos teóricos de los cuatro, poemas de los tres primeros así como del chile-no Vicente Huidobro y el brasileño Murilo Mendes, más reproducciones del uruguayo Joaquín Torres García (de quien se incluye, además, un texto teórico y un poema), de su hijo Augusto Torres, de la portuguesa María Elena Viera da Silva, de los argentinos Tomás Maldonado (autor de la tapa) y Lidy Prati (autora de las viñetas), de Piet Mondrian (muerto el 1 de febrero, en Nueva York) y Vassily Kandinsky (que iba a fallecer en París, el 15 de diciembre).

Los animadores de «Arturo» vaticinan que el arte geométrico (término usado aquí por nosotros en su más amplia acepción) será el arte social por excelencia, porque ha de despertar en el hombre una conciencia más acorde con (y más digna de) su espíritu de invención, de avidez por lo insólito y lo inesperado. Necesitaba la Argentina estética el embate de estos jóvenes (al salir «Arturo»: Arden Quin, el mayor, acababa de cumplir 31 años, Bayley tiene 24, Rothfuss estaba por cumplir 24, y Kosice, 20).

El modernismo, surgido en la década de 1920, se había empantanado en variaciones reiterativas. Pero Xul Solar (1888-1963), que en 1924 generaba desde Buenos Aires, y para la América toda, lo que denominamos Cultura de lo Surreal, sigue elaborando su obra visionaria y deslumbrante. Emilio Pettoruti (1892-1971), que también en 1924 ha echado las bases de la Cultura de lo Racional -paralela y complementaria de aquélla-, desarrolla entonces, con la serie de los Soles, el gran momento de su postcubismo.

Por último, un ex surrealista del grupo de París, Antonio Berni (1905-1981), ha descollado en la década del '30 (y continuará haciéndolo) con su arte político, que él iniciara aquí para dar cuenta de la humillada Argentina de esos tiempos de crisis política y social. En 1944 nace el arte experimental y, a partir de entonces, los artistas locales cesan definitivamente de someterse a códigos y modelos extranjeros, para unirse con la fuerza creativa propia de la formación de esa lengua internacional que es el arte, un camino alentado por el regionalismo crítico del uruguayo Pedro Figari, en la década del '20, pero no siempre seguido entre nosotros. Lo de experimental no ha sido dicho en vano: es esta condición la que promueve las divisiones del Grupo Arturo, entre 1945 y 1947. Divisiones que han de traducirse, a veces, en largos debates y en polémicas históricas aún no cerradas hoy, en las cuales pesan la desaparición de documentos y obras, y la consecuente imposibilidad de realizar investigaciones académicas de precisa magnitud.

En 1945, se presenta el Movimiento Arte Concreto-Invención, futuro Grupo Madí, aunque fuera del circuito de galerías y centros culturales: en la casa del brillante y sensible psicoanalista Enrique Pichón Riviere, un estudioso de Lautréamont. También en la de Grete Stern, fotógrafa alemana que ha estudiado en el Bauhaus y llegada a la Argentina en 1936. En estas fugaces apariciones se conjugan, en una noche, muestras de arte, lectura de poemas, conciertos de música y recitales de danza. Participan en ambas Arden Quin, Kosice y Rothfuss, entre otros; y en la segunda intervienen, además, Bayley, Raúl Lozza y Alfredo Hlito.

Pero, a fines de ese año 1945,
Tomás Maldonado (1922), Lozza (1911), Hlito (1923093), Bayley (1919-90, acaso el más grande poeta de su generación), Lidy Pratti (1921), los escultores Claudio Girola (1923-94), Enio Iommi (1926) y otros, constituyen la Asociación de Arte Concreto-Invención, que ofrece cuatro exposiciones a lo largo de 1946 y expide su -entonces obligatorio-Manifiesto, además de publicar un periódico que se agota, siempre en 1946, al segundo número. También ese año, el grupo de Arden Quin, Kosice y Rothfuss adopta la denominación de Movimiento Madí (son varias versiones acerca del origen de este nombre, y no tiene hoy ningún sentido rememorarlas aquí), realiza tres exhibiciones públicas y lanza su Manifiesto. En 1947, sale a la calle la revista «Arte Madí», que ha de editar ocho números hasta 1954. Es en 1947 cuando ocurre la tercera división: Lozza se aparta de la AACI y forma una corriente propia, el Perceptismo, cuya primera muestra data de 1949 y tiene a Lozza por único expositor; un periódico, «Perceptismo», con siete números entre 1950 y 1953, difundirá las teorías de la tendencia. Entretanto, el propio Movimiento Madí ha sufrido una escisión en 1947, cuando se retiran Arden Quin y Martínez Blaszko (1920). Un año más tarde, en 1948, Arden Quin lleva el madismo a París, donde crea, con el poeta y artista uruguayo-argentino Volf Roitman (1930), el Centre d' Etudes et de Recherches MADIstes, que ha de funcionar entre 1951 y 1957.

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