El montaje de El espectáculo ofrece una mirada de divertido extrañamiento ante al vínculo que los seres humanos suelen mantener con sus mascotas. Siempre al borde de la humorada,
Como hecho teatral
Uno de sus aspectos más interesantes, es el contraste que genera entre el concepto de animalidad en relación a las supuestas capacidades humanas. Los códigos de comunicación entre bestias y humanos y sus posibilidades de convivencia abren muchas dudas acerca de lo beneficiosa o no que ésta puede resultar para los animales. El teatro cambia de signo apenas los animales se adueñan de la escena, generando una casi permanente sensación de peligro y desborde. La tensión entre las convenciones teatrales y lo aleatorio de la conducta animal hacen de este espectáculo una experiencia única que vale la pena intentar.
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