La abuela de «Familia rodante» es también la del director Pablo Trapero, quien, vuelve a sacrificar la perfección formal para privilegiar los sentimientos.
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Yendo a la historia: por la Ruta 14, rumbo a un casamiento en Misiones, viaja toda una tropilla de parientes. No digamos una jauría, aunque cada tanto algunos de sus miembros se gruñan, o se tiren tarascones. La historia es simple, los complicados son los parientes que uno debe aguantar, con esos conflictos que se van manifestando a medida que les calienta el sol: cosas de vieja, amores mal encausados, gente sin nada que hacer que aconseja y recrimina al único que hace algo, y no sólo nunca lo ayudan sino que encima causan problemas. Informate más
Podría decirse también que la película es como la música que la acompaña, hecha de melodías reconocibles, ásperas, tiernas, y contagiosas, a veces de discutible ubicación (por ejemplo, una chacarera santiagueña cuando las imágenes nos muestran el campo entrerriano), y a veces con una ubicación memorable, con un guiño bien de conocedores. Por ejemplo, cuando hacia el comienzo de la historia empieza a atardecer, y la viejita va encerrando las gallinas en el fondo del patio, les va dando las buenas noches una por una, cada una con su nombre, y se oye en la armónica de La viejita había debutado en ese mismo patio, en
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