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22 de junio 2011 - 23:33

Fuerzabruta llegó al Luna y se convirtió en un clásico

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La capa transparente envolvió al público y lo invitó a "volar"
Wayra significa viento en quichua. No hizo falta saber más para entender el concepto del nuevo show de Fuerzabruta ante un Luna Park repleto que fue testigo del estreno mundial del Wayra Tour. Una vez más, desde el aire, en el agua o mezclándose entre la gente, la compañía supo conformar a sus seguidores.

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Como cada vez que se presentan, la compañía ofició de anfitriona de una verdadera fiesta. Si bien sólo realizaron cuatro números nuevos, la repetición de lo anterior no opacó la velada. El estadio se convirtió en un extraño recinto donde hubo lugar para bailar, mojarse o, simplemente, mirar el espectáculo desde los asientos (esto último por primera vez en la historia del grupo).

Los espectadores conformaron así dos mundos paralelos: en el campo estuvo el clásico desenfreno de los eventos organizados por "los de Diqui James". La interacción y la inevitable necesidad de tocar la gran cantidad de elementos ofrecidos continúan presentes. Allí, el público es parte activa del show. En cambio, en las butacas, el evento pudo disfrutarse desde el plano visual.

Una enorme "pared" conformada por bombos legüeros ejecutados al mismo tiempo, acompañada de otro tanto que los artistas tocan fue una de las nuevas apuestas. Pero, la más fuerte de las novedades se dio con el despliegue de una capa transparente gigante que envuelve a los asistentes en medio del viento. Por encima, casi sobre cada cabeza, Fuerzabruta camina, corre, "vuela" y hasta invita a una serie de personas a subir con ellos. Desde abajo, casi como dentro de una carpa, los demás intentan calcular el lugar justo para ser el próximo elegido que viaje en arnés.

El ya conocido que va contra la corriente y atraviesa todo tipo de obstáculos, las "sirenas" de la pileta y aquellos que parecen caer al vacío se mantuvieron intactos. Pero novatos y reincidentes no se mostraron disconformes ante la insistencia de estos actos, sino todo lo contrario.

Entre lo nuevo y lo viejo, Fuerzabruta salió airosa. Una vez más ofició de líder en una celebración donde artistas y público dan forma a un mismo espectáculo: aquel que no conoce de límites ni quietud ni en el agua, ni en el suelo, ni en el aire.

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