7 de octubre 2004 - 00:00

Gran "Nabucco" en el Avenida

Además de los sólidos cantantes y un coro consciente del protagonismo que tiene en «Nabucco», también se lucen la orquesta y quienes tienen a cargo la estética del espectáculo.
Además de los sólidos cantantes y un coro consciente del protagonismo que tiene en «Nabucco», también se lucen la orquesta y quienes tienen a cargo la estética del espectáculo.
«Nabucco», ópera de G. Verdi, con L.L. Linares, A. Negri, N. Meneghetti, E. Ayas, M. Biasotti, C. Rotella, G. Torella y S. Gatti. Régie: E. Casullo. Vest.: M. Daga. Dir. Coro: R. Luvini, y Orq. de la Casa de la Opera de Bs. As., Dir.: G. Paganini. (Teatro Avenida, 3/10. Repite: 8 y 10/ 10.)

La atronadora ovación, de un teatro con localidades agotadas, como tributo al famoso coral «Va pensiero» de «Nabucco» obligó a director y cantantes a romper el convencionalismo de no repetir, y la segunda vez salió mucho mejor, tal vez por la emoción del éxito. El penetrante coral es una versión libre del Salmo 136, se lo cantaron a Verdi en sus funerales y casi se considera el segundo himno nacional para los italianos.

El Coro, dirigido por Roberto Luvini, es el organismo más activo y sustancial en «Nabucco», y sus integrantes cantan maravillosamente en toda la función, perfectamente afinados y en conciencia de que esta vez son los protagonistas.

La puesta en escena de Eduardo Casullo es acertada en cuanto al movimiento de masas y logros dramáticos en la mayoría de los cantantes; se vale de la moderna tecnología de imágenes para que oportunas proyecciones sugieran espacios amplios, fuegos y atardeceres.

La experiencia de Nino Meneghetti está volcada en un Zaccharía absolutamente creíble; Leonardo López Linares crece con el rol de Nabucco y está formidable en «El ídolo caído»; Eduardo Ayas, medido en un Ismaele poco heroico. Bien Claudio Rotella como gran Sacerdote y Gustavo Torella como Abdallo, voces jóvenes para tener en cuenta.

Adelaida Negri
en una concentrada Abigaille, explotando con inteligencia la parte central de su registro que tiene bellos matices; Marina Biassotti cuenta con voz y presencia para una convincente Fenena y Silvia Gatti está estupenda en su breve aparición.

Esta producción de La Casa de la Opera de Buenos Aires es lograda también en el vestuario y la muy buena orquesta, que dirigida por Giorgio Paganini, mantuvo el interés musical y en concordancia con la dilatada acción escénica. Más funciones mañana, a las 20.30, y el domingo 10, a las 18.

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