12 de enero 2004 - 00:00

Hay buen arte con forma de Escombros

Hay buen arte con forma de Escombros
Luego de atravesar un acogedor jardín de acceso -diseñado por el arquitecto Livingston-, se ingresa a «Arcimboldo», donde el grupo Escombros exhibe su muestra. La galería de arte dirigida por Pelusa Borthwick (Reconquista 761), está casi enfrentada con el espacio donde funcionó el CAYC (Centro de Arte y Comunicación) desde 1969.

Escombros
se formó en 1988 con la participación de varios artistas y, aunque actualmente está integrado por José Altuna, Claudia Castro, Horacio D'Alessandro, David Edward, Adriana Fayad, Luis Pazos y Héctor Puppo, se propone como un conjunto abierto. Así lo explican en su primer manifiesto, «La estética de lo roto» (1989), «Somos un grupo abierto y horizontal. La cantidad de nuestros integrantes no es fija ni tiene límites. Todos, sin excepción, tenemos derecho a opinar y decidir».

Sus miembros, -no sólo artistas, también arquitectos, diseñadores, periodistas-, desde su creación no se identifican individualmente sino como grupo. En sus inicios, vinculados con el arte público y al análisis de la situación política y social, se plantearon qué va a quedar del país. De ahí, el concepto Escombros, con el que firman su primer grafitti: «Somos artistas de lo que queda, nos sorprende seguir vivos cada mañana, sentir sed e imaginar el agua».

En sus quince años de trayectoria, han ido planteando sus reflexiones sobre la realidad social, sin limitarse a una única vía de comunicación. Realizaron murales e instalaciones, pero también charlas y manifiestos. Entre sus múltiples acciones al aire libre, interesa destacar «El sembrador de soles», del 30 de noviembre de 2002, en la Plaza Islas Malvinas de La Plata.

La obra fue el resultado de una convocatoria a poetas de la región, quienes llevaron a cabo una plantación de 500 soles, pero también participaron ciudadanos de la más diversa condición y edad, dejando sus huellas y escribiendo frases, textos breves, cartas y poemas, sobre círculos de cartón amarillo desplegados sobre el césped.

Fue un gran encuentro abierto, que planteaba la reivindicación del sol y la poesía para «curar lo enfermo, reparar lo roto, reconstruir lo destruido y resucitar lo muerto». Aunque desligado de los espacios y redes institucionales y más identificado con obras al aire libre, en la galería, el grupo está exponiendo fotos, instalaciones y objetos.

No se trata de «objets trouvés» duchampianos, sino objetos muy terminados, a la manera de las bellas artes. Es el caso de «La condición humana», realizado en acero al cromo, símil piedra, mármol. Un tornillo de acero atraviesa el centro de la palma de una mano, como metáfora de la resistencia que proponen en su último manifiesto. «El carro del héroe», en metal, madera y cartón, recuerda el arte povera de los italianos de los setenta, y los marcos de plomo que rodean una serie de fotos expuestas rememoran el mejor estilo del escultor norteamericano Richard Serra.

En el segundo manifiesto,
«La estética de la solidaridad» (1995) el grupo sostenía que «El artista solidario es un testigo de cargo. Es el dedo acusador que le señala a la sociedad, el mayor de sus delitos: la indiferencia». En «La estética de lo humano» (2000) afirman «El arte que no sirve para la vida está muerto». Ligada a los conceptos de este manifiesto, «País de lágrimas», es otra de las obras expuestas, donde las lágrimas representan la desigualdad y la exclusión social. El agua en las bolsas de polietileno, alude a las lágrimas de los desprotegidos y olvidados de nuestro tiempo.

En su
«Estética de la resistencia» (2003) dicen «En el arte de la resistencia no hay espectadores. Se hace entre todos o no se hace».

Afirmaciones como éstas acercan las propuestas del grupo a las reflexiones de
Joseph Beuys (1921-1986). Si todo artista verdadero es hijo de su tiempo, Beuys, que desarrolló su obra en la segunda mitad del siglo XX, lo fue como pocos. Beuys deseaba el renacimiento de la humanidad a través del arte, es decir, con la movilización de aquella energía creadora que cada hombre trae al mundo, según él lo reiteraba.

Esa fuerza poderosa impulsa la transformación de las sociedades en lo político, lo económico y lo cultural, venciendo obstáculos y fronteras. Por tales razones
«es preciso que el artista, que ante todo es un hombre, fuese inmediatamente después un ciudadano». Así trabajó Beuys y el suyo es, en este sentido, un caso único en nuestro tiempo: el del artista como ciudadano.

La obra de este gran creador alemán adquiere una dimensión especial que la torna resistente a cualquier tentativa de encasillamiento o categorización. Creía en lo que creaba, y creaba para aquello en lo que creía: he ahí, en resumidas cuentas, la ideología de
Beuys. Pero creía en la libertad y la paz, y buscaba, de manera incesante, representarlas.

Por ello, de todas las fuentes beuysianas, el chamanismo es quizá la más decisiva, porque entraña desenvolvimiento y transformación, una alquimia mística, pero también práctica. Indiscutiblemente el artista es algo así como el chamán de las sociedades contemporáneas. Si bien el chamán no produce objeto alguno -en las sociedades primitivas, era poeta y alfarero-, trabaja, como el artista, en una actitud de entrega a su comunidad.

Con este compromiso, despierta en los demás conductas receptivas a sus mensajes, de modo similar al artista y sus obras, que sólo son tales cuando el espectador las comprende y las internaliza. En el grupo
Escombros, «la contribución de la gente ha sido siempre un rasgo esencial para sus propuestas», dice Rodrigo Alonso en el prólogo a la muestra, «incluso en aquellas realizadas para salas de exposición u otros ámbitos. En cada una de sus exhibiciones, la presencia de los miembros del grupo es indisociable de las obras, ya que ambos forman parte del mismo proceso de pensamiento. Así lo demuestran las múltiples acciones que forman parte del repertorio del grupo. Se trata, en gran medida, de poner el cuerpo, (...)».

Prueba del reconocimiento que ha alcanzado
Escombros son las invitaciones que han recibido para presentar sus obras en dos importantes espacios, en el curso de este año.

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