«El juego del miedo» («Saw», EE.UU., 2004, habl. en inglés). Dir.: J. Wan. Int.: L. Whannell, C. Elwes, D. Glover, K. Leung, D. Meyer, T. Bell, M. Butters, P. Gutrecht.
Según el psicópata protagónico de este thriller truculento y retorcidísimo, ya nadie agradece lo bueno que es estar vivo. Por eso arma unas tramas macabras, complicadas y bastante tiradas de los pelos para lograr que sus víctimas se sientan motivados a sobrevivir matando a sus compañeros de suplicio.
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El éxito de taquilla que tuvo este film de muy bajo costo dirigido por un debutante recién salido de una escuela de cine australiana (igual que el guionista y coprotagonista Leigh Whannel) demuestra que el terror sigue siendo uno de los géneros más redituables: no hace falta mucha producción, basta una premisa como la de dos pobres tipos atrapados en un sótano junto a un cadáver, sin recordar cómo llegaron ahí, y entendiendo lentamente que un demente espera que se automutilen y asesinen entre sí bajo amenazas de matar a sus seres queridos secuestrados oportunamente. Obviamente no se puede esperar que un comienzo tan inquietante pueda ser resuelto de una manera coherente, ni mucho menos que se sostenga con algún rigor argumental durante 100 minutos, pero al menos el asunto genera la suficiente intriga -y un par de escenas gore respetables como para mantener la atención del fan del género, que se preguntará, que sentido tiene invertir un de los mayores insumos de la producción en un actor como Danny Glover que no tiene mucho que ver con el estilo general, con look de clip heavy metal y una realización desprolija a veces ex profeso, y a veces no tanto.
Ni hace falta avisar que los placeres de una trasnoche con los juegos sádicos del psicópta de «Saw», sólo se puede recomendar a los fans del género más rabiosos; el resto, como mucho, podrá alquilarla en video o DVD, a falta de un programa mejor.
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