Hacia el año 2000, las barcas, una metáfora también del viaje hacia lo desconocido, del ir y venir, de la deriva, se corporizan en esculturas de carácter esquemático y otra vez la alquimia, ya que a la textura natural de la madera, además de incisiones en la superficie, le agrega una nueva textura dada su afición e investigación por las nuevas técnicas. Su mundo es ambiguo e inquietante pero a la vez de serenidad y calma.
Una hermosa muestra que permite seguir admirando su quehacer. Ambas exposiciones clausuran el 4 de diciembre. Av. Infanta Isabel 555 (frente al puente del Rosedal de Palermo).
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