Una chica de barrio tiene dos trabajos: ayudante en un taller de fabricación de estatuillas, y niñera a cargo de un bebito. El taller no está habilitado y la paga es en negro. En cambio el trabajo con el nene pinta todo en regla. Si el acuerdo laboral termina, será con las cuentas claras y la firma escrita. Y termina, de pronto, de mala manera, cuando la criatura va a parar a terapia intensiva, intoxicada con alguna droga que el novio de la chica dejó inadvertidamente a su alcance. Por suerte sale vivo.
Irregular drama con sufrida Sofía Gala
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El novio ni siquiera pide disculpas. Ella deberá cargar con su parte de responsabilidad en el accidente y con la aflicción y amargura imaginables, amén de la pena que le da haber perdido el contacto con el niño porque, como es de imaginar, los padres no quieren verla ni pintada. No es esto lo único que pasa, pero es lo principal. Y es bien sólida la actuación de Sofía Gala cargando con todo el peso de su personaje y de la película, porque la cámara está siempre con ella, lo que suma nerviosismo a una historia que, así contada, parece poco y sin embargo tiene lo suyo. Mariano González, director, actor, guionista, sigue en esto el modelo de los hermanos Dardenne. Todavía está lejos de esos maestros – le falta, entre otras cosas, más precisión en la puesta en escena y más intensidad en el planteo moral- pero va bien encaminado.
P.S.
“El cuidado de los otros” (Arg., 2019); Dir.: M. González; Int.: S. Gala, M. González, L. Paredes



