8 de enero 2004 - 00:00

"JEEPERS CREEPERS 2"

«Jeepers Creepers 2» (id., EE.UU., 2003, habl. en inglés). Dir.: V. Salva. Int.: R. Wise, J. Breck, E. Nenninger, G. Mutambirwa, N. Aycox y otros.

Ni la primera parte de esta película ni su actual secuela van a ser las primeras películas malas de terror que se vuelven éxitos de taquilla. Sólo que las docenas y docenas de películas malas de terror del pasado -y, por suerte, seguro las del futuro también-siempre tenían algo que ofrecer: chorros de sangre desbocados y tripas nauseabundas a granel, chicas desnudas, figuras legendarias del género en decadencia, sistemas de cine 3-D o monstruos de cotillón.

En cambio, en la exitosa franquicia Jeepers Creepers hay un guión idiota, un monstruo poco carismático y tractores y maquinaria agrícola al mejor estilo spot publicitario de jeans. La nueva «Jeepers Creepers» no tiene chicas desnudas, pero está plagada de jovencitos semidesnudos exhibiendo sus músculos transpirados.

• Argumento

La trama vuelve a describir la gran comilona de un demonio impersonal (algo así como un monstruo de la laguna negra, alado como un murciélago), que cada tanto tiempo reaparece para devorar gente sin parar y luego hibernar unos cuantos años (los lapsos son exactos y regulares, pero los lugareños, un poco tontos, nunca se tomaron el trabajo de mirar el almanaque e irse de vacaciones a Santa Teresita para no ser devorados).

Siendo aún más bobo que el del film original, el guión al menos está mejor construido, de tal manera que no haya tantos agujeros negros narrativos como la primera vez, ni se mezquine tanto al monstruo estelar (que, sin estar mal realizado en efectos especiales, no tiene una pizca de imaginación en sus rutinarias e impersonales apariciones).

A diferencia del comienzo de esta saga (y sí, hay que esperar no menos de dos o tres
Jeeper Creepers más) el productor Francis Coppola y el guionista-director Salva intentaron explicar algo sobre los gustos alimenticios de su bicho comilón. En el otro film quería comerse a unos sí y a otros no, por algún hermético motivo jamás revelado. Ahora parece que el Creeper se decidió por los chicos musculosos que le tienen miedo.

D.C.

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