Jimmy Greene: un saxo de lujo para Lapataia 2007

Espectáculos

Saxofonista, compositor y director, Jimmy Greene es una de las figuras salientes de las últimas generaciones del jazz. Nacido en Hartford en 1975, tiene ya cinco discos editados, «Introducing Jimmy Greene», «Live at Birdland», «Brand New World», «Forever» y el más reciente «True Life Stories». Se inició en la música con sus padres de muy niño, y recibió luego una sólida formación en distintas escuelas y universidades de música y de jazz; en todos los casos, se destacó por su virtuosismo para el instrumento y para la improvisación. Desde fines de los '90 vive en Nueva York, donde se ha convertido en uno de los jóvenes prodigios del jazz moderno. En los próximos días, Greene será uno de los protagonistas del Duodécimo Festival Internacional de Jazz de Lapataia, en Punta del Este, donde compartirá el escenario en la noche de apertura -el jueves 4 de enero- con Xavier Davis en piano, Reuben Rogers en contrabajo y Eric Hardland en batería. Pocos días antes de su llegada a Sudamérica, dialogamos con él.

Periodista: ¿Considera importante la formación en el jazz? O, en todo caso, ¿cuánto debe corresponder a la formación y cuánto al corazón en una música como esta?

Jimmy Greene: Yo creo que la educación, en el jazz, es fundamental para aspirar a ser un artista. A través de la historia del jazz, muchos grandes músicos tuvieron una formación sólida y fueron estudiantes apasionados en los conservatorios, en su paso por las bandas o en sus propios tiempos personales. Del mismo modo, diría que la pasión creativa, la espiritualidad, el corazón y el alma son esenciales si uno pretende llegar a ser un verdadero artista.

P: A lo largo de su carrera, ha tenido la oportunidad de compartir escenarios y grabaciones con grandes artistas, como Claudio Roditi, Tom Harrell, Steve Turre, Lewis Nash, Avishai Cohen, Claudia Acuña, Horace Silver, Kenny Barron y muchos otros. ¿Quién lo marcó más?

J.G: Es cierto. He tenido el orgullo de tocar con varios de los más grandes músicos de jazz y de cada uno de ellos he aprendido mucho, tanto en lo que hace a mi papel como intérprete, como líder de mi propio grupo y hasta cómo conducirme en la vida. En este sentido, siento un especial agradecimiento hacia Jackie Malean, mi maestro por muchos años, por todo el amor y los consejos que me brindó.

P: ¿Qué siente cuando lo siguen considerando como un prodigio dentro del mundo del jazz?

J.G.: No me siento ni me sentí nunca un prodigio. En todo caso, he sido bendecido con un don, y soy responsable por desarrollarlo y nutrirlo lo más posible.

P: ¿Por qué decidió vivir en Nueva York?

J.G.: Es el lugar, actualmente y desde hace unos 70 años, en la que vive la escena mundial del jazz. Hay, por supuesto, otras grandes ciudades artísticas y específicamente apuntadas al jazz, como New Orleáns, San Francisco o París. Pero en Nueva York vive una gran cantidad de los más grandes músicos, están allí la mayor cantidad de clubes y de sellos discográficos. De modo que cualquier músico de jazz se siente muy cómodo en una ciudad así.

P: ¿Cómo definiría su estilo de jazz?

J.G.: Mi música es algo muy personal, que surge de mis experiencias y de mis creencias artísticas; todo, claro, sostenido en la gran tradición de la música afroamericana. Le diría que siento que siempre estoy aprendiendo, enseñando, creciendo, componiendo y arreglando con la principal intención de que mi música sea cada día más refinada y que mi lenguaje se renueve permanentemente.

P: En su página oficial de Internet, puede leerse que «Forever» es el disco más maduro que ha grabado hasta el presente. ¿Por qué lo considera así?

J.G.: Ya desde el momentoen que lo estaba grabando sentí que «Forever» era el álbum en el que estaba logrando algo importante y rico. Claro que me gustan mis discos anteriores, pero «Forever» marcó el momento en que sentí por primera vez que estaba listo para dar un salto en mi vida artística.

P.: ¿Con qué expectativas llega al festival de Lapataia?

J.G.: Lo que puedo decirlees que Francisco Yobino hace en Punta del Este, un lugar muy alejado de los centros internacionales del jazz, un festival tremendo. Y, por cierto, es para mí un gran honor haber sido invitado para tocar allí este año.

Entrevista de Ricardo Salton

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