13 de junio 2006 - 00:00

Jóvenes en la TV: cambiar todo para que nada cambie

Los jóvenes de «El tiempo no para» son más osados que los de «Pelito», aunque las moralejasno cambian demasiado.
Los jóvenes de «El tiempo no para» son más osados que los de «Pelito», aunque las moralejas no cambian demasiado.
La imagen de los jóvenes y adolescentes en TV sufrió una metamorfosis tal que se asiste a un retrato de ellos en «El tiempo no para» difícil de asimilar a los conflictos que se planteaban, por caso, en la más ingenua «Verdad consecuencia», aun con lo fuerte que fue en su momento. Y ni hablar de lo blanco y naif de «La Banda del Golden Rocket», si se sigue retrocediendo en el tiempo, hasta llegar a «Clave de Sol» o «Pelito».

Subyacen unas pocas similitudes entre los adolescentes rápidos de «Rebelde way» con los «Clave de Sol» o «Pelito», ciclos emblemáticos de los '80, que marcaron la TV de la tarde hoy reemplazada por «Rebelde Way», «Floricienta» o «Chiquititas». En «Pelito» o «Clave de Sol» no sólo aparecían el primer beso o los noviazgos sino la relación de hermanos, una admiración de los menores por los mayores, su unión ante padres separados.

«Montaña rusa», a principios de los '90, fue el ciclo que retrató a la nueva generación de familias ensambladas y mostró además la típica rebeldía juvenil, la falta de límites pero siempre con el escarmiento de rigor.

En «Montaña» se animaron a sugerir que sus protagonistas tenían sexo, en «Clave de sol» todo era platónico. En «Son amores» se vio a los tres jóvenes protagonistas celebrados por hablar mal, por despreciar el lenguaje, por improvisar, tentarse y reírse todo el tiempo. Se los aplaudía por ser desordenados, fastidiosos, excéntricos.

Marcelo Camaño, autor de «Montecristo», dijo a este diario: «Las épocas cambiaron, pero no se modificó lo que sucede en las distintas edades, porque se respetan temas universales. Tal vez en 'Clave de Sol' el debut sexual era mucho más reprimido y 'light' que en 'Rebelde way'. Supongo que hablar de drogas en 'Verdad Consecuencia' hoy es ver un porro prendido en todo un capítulo de 'El tiempo no para'. Las diferencias estéticas exponen las mediocridades para contar. Con una buena historia, cualquier tema cobra reaseguro, porque los temas, siempre, son los mismos.

«Rebelde way», ya en el siglo XXI, fue el ciclo de los chicos que salteaban etapas, que rendían culto al cuerpo, sobre todo el femenino, con nenas de mente en cuerpos de modelos exuberantes. Estaban implícitos la anorexia y el sufrimiento de «la gordita», y en esa vorágine entraban las madres operadas, con exceso de siliconas y colágeno, con consejos a sus hijas pero vidas contrapuestas a aquello que señalaban.

El año pasado llegó «Doble vida», con historias de jóvenes que parecían el relleno obligado para que los protagonistas tuvieran un parlamento que repetir y una escena para mostrarse. Con énfasis sólo en los cuerpos bellos, con el debut de la modelo Pampita, Pamela David y actrices bellas como Romina Ricci, Juanita Viale y Valentina Bassi, con actores bonitos como Gonzalo Valenzuela, Felipe Colombo y Adrián Navarro.

Allí el papel de la mujer madura lo hacía Moria Casán, regente de un club nocturno. Se mostró a David y a Ricci luchando semi desnudas en el barro, los glúteos de Guillermo Pfening mientras hacía el amor con Pamela David, desnudez, taxi boys y chicas bailando en caños.

Actualmente en «El tiempo no para» se observa un elenco muy similar de jóvenes y un boliche que pertenece a Nacha Guevara, pero más castigada que Moria pues interpreta a una alcohólica en recuperación. Casán no tenía vicios de esa índole, más allá de los habituales para dueña de un prostíbulo.

En «El tiempo no para» se llegó al retrato más superficial que se haya visto en TV sobre los treintañeros, que no sólo exhiben ambigüedad sexual sino que están atravesados por todos los «males modernos».

Parecen personajes salidos de un reality show que Camaño grafica del siguiente modo: «Los jóvenes están retratados como amebas y morsas tiradas en sofás y en camas hablando vaya a saber de qué, porque lo que dicen no es seguramente lo que le escriben los guionistas. Son actores que ponen siempre la misma cara y siempre tienen el mismo gesto. Y no es que representen la 'no salida' que le ocurre a una porción muy grande de la juventud. Lo distintivo no está en las diferencias de temas sino en cómo aquellos libros superan a éstos, a pesar del paso de los años. Y ni hablar de actores que se tomaban las cosas en serio, y no estos modernos que parece nos hacen el favor de contarnos una historia. Los jóvenes que se retrataban en 'Verdad Consecuencia' eran más reales, con una problemática más certera sobre lo generacional».

Los de «El tiempo no para» padecen la infelicidad, la insatisfacción que se busca por caminos alternativos, la codicia, las adicciones a todo: alcohol, drogas, sexo. Abunda la traición entre amigos y familiares.

Nacha Guevara sale con el que era novio de su hija Dolores Fonzi, Antonio Birabent, y lo comparten, en tiempo, no en espacio. Las historias exhiben frustración de todo tipo. Algunosde «los bellos» de esta novelason Julieta Ortega, Walter Quiroz, Luciano Castro, Julieta Cardinali, Valentina Bassi y Marcela Kloosterboer.

Jorge Maestro, autor de «Clave de Sol» y «La banda del Golden Rocket», sostuvo: «Jóvenes rebeldes hubo siempre. Ni hablemos de traiciones y relaciones que desafían al orden establecido. Yo diferenciaría la visión de los autores que reflejan su época y su propia aldea, del oportunismo de los productores. En la TV caben los Pelito, las Floricientas, los Rebeldes, las Bandas, pero lo que no va a caber más en poco tiempo son los programas sin creadores que cuenten su manera de ver la vida. Y si no los tenemos aquí, se seguirá recurriendo a los formatos que empezaron con las sitcoms y que ya están llegando con las series. En cualquier momento la laguna de Chascomus se va a convertir en el mundo de 'Dawsons Creek', aunque creo que a ese ya lo vimos en un verano, allá por el '98".

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