6 de junio 2001 - 00:00

La arquitectura argentina se da cita en Venecia

(05/06/2001) Con motivo del acuerdo entre el Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia y el Museo Nacional de Bellas Artes, han sido invitados a mostrar sus obras (dibujos, fotos, perspectivas), los estudios de los arquitectos argentinos: Gramática, Guerrero, Morini, Pisani, Urtubey, y Clorindo Testa, quienes participaron personalmente en la inauguración del proyecto «Diálogo cultural Norte-Sur: identidad cultural y globalización».

El objeto del ciclo -coorganizado por el Museo Nacional de Bellas Artes y Franco Avicolli, del Instituto Universitario de Arquitectura Venecia-es la presentación de arquitectos latinoamericanos y argentinos, a lo largo de una relación acordada para los próximos tres años.

Desde que iniciaron su actuación profesional en arquitectura y diseño urbano, en 1967, los arquitectos Sara Gramática, Juan Guerrero, Jorge Morini, José Pisani y Eduardo Urtubey han constituido un equipo multifacético. En su larga y activa trayectoria han realizado multiplicidad de proyectos, que cubren todas las escalas en tamaño y complejidad, así como una amplia diversidad tipológica. La experiencia directa en diseño y ejecución que lograron abarca áreas como edificios institucionales, comerciales, arquitectura bancaria, viviendas individuales, diseño de interiores, turismo, sanidad, y desarrollos urbanos. «En el caso nuestro como arquitectos diseñadores -ha señalado Morini-, creemos que el eje del diseño pasa a través de la proposición de ideas (...).

Las ideas le conceden a todo el proceso un soporte estructural que nos permite ordenar el conjunto.» Han incorporado a su labor proyectos industriales e instalaciones de logística, así como centros recreativos. El estudio ha buscado siempre la excelencia del diseño. Las construcciones «deben, simultáneamente y sin contradicciones, responder a las necesidades de los clientes, generar emociones positivas, ser funcionales y, finalmente, insertarse armoniosamente en el entorno físico y su comunidad».

Sus trabajos pretenden la resolución de problemas de diseño, pero también de la construcción. Importantes galardones han distinguido la producción del estudio: el Premio de la Revista «Summa» a las 10 Mejores Obras de la Década (1972); Premio Bienal de Buenos Aires a la Mejor Arquitectura de Interés Social (1985); en 1994, simultáneamente dos de los tres premios del Consejo Profesional de Arquitectura y el Premio Vitruvio (Museo Nacional de Bellas Artes); a fines de 1995, el Cole-gio de Arquitectos de Chile, en su X Bienal de Arquitectura, premió la obra Edificio Nazaret III; y la VI Bienal de Arquitectura de Buenos Aires lo distinguió con el Premio CICA (Comité Internacional de Críticos de Arquitectura.)

En el Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos, realizado en Barcelona, la obra del estudio fue la única que representó a la Argentina, en 1999. Además de los locales Entretenimientos Neverland (premiados en Las Vegas, en 1997), se destacan la ampliación del Hospital Privado y el Nuevo Palacio de Justicia de la provincia de Córdoba. A más de tres décadas del inicio de sus actividades, el estudio, cimentado en su capacidad profesional, el esfuerzo y la tenacidad, está perfilado hoy como un referente en el campo de la arquitectura y el diseño.

Testa

Las realizaciones del singular maestro Clorindo Testa (1923), pintor y arquitecto, el otro invitado de honor a Venecia, muestran su tránsito inventivo y constante por un territorio único, indiviso y propio. En su conciencia imaginativa, las representaciones arquitectónicas y las artísticas ocupan el mismo lugar, de manera sucesiva pero también simultánea. Las muestras de Testa son, por así decirlo, temáticas y predeterminadas; no expone lo que ha creado en los últimos tiempos sino que crea lo que ha de exhibir en fechas venideras. Incluso aquellas obras que aporta a las muestras colectivas se insertan en una misma narración.

Uno de los rasgos dominantes en la visión arquitectónica que puede inferirse de la obra de
Testa es que no existe una idea preconcebida acerca de cómo será el espacio en cada edificio, sino que éste surgirá de una serie de parámetros particulares.

Lo que sí aparece como predeterminado es que deberá tratarse de un espacio de alta calidad plástica (el ex Banco de Londres, actual Banco Hipotecario, la casa Di Tella, la Plaza del Pilar), y de ningún modo un espacio como residuo de principios «funcionales» o tecnológicos en el proceso del proyecto. Al tomar la obra como una totalidad, advertimos en
Testa la preocupación por una doble vertiente: la creación de un paisaje interior y la inserción del edificio en su entorno.

Una condición que caracteriza la arquitectura de este singular creativo es la existencia indudable de una idea matriz para cada obra; otra, correlativa y tal vez más importante: que esa idea, al concretarse, resume los aspectos de uso, los tecnológicos y los estéticos, unidos de modo indisoluble.

En los edificios de
Testa, el color tiene asignado un papel importante en la diferenciación formal de los elementos. «La integración con el medio debe ser plenamente natural -señala Testa-. No hay que esforzarse para integrar un edificio con el medio. No es que el proceso no sea pensado: es que, al tener incorporadas las imágenes, el inconsciente lo hace por uno.»

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