"La mujer no suele ser muy autocrítica"

Espectáculos

«Si bien me atraen las comedias tradicionales, quería volver a hacer un unipersonal del nivel de 'Como rellenar un bikini salvaje'» dijo Ana Acosta a este diario luego de finalizar uno de los ensayos de «Mi brillante divorcio» de Geraldine Aron. Este espectáculo, de singular repercusión en Londres y otras ciudades de Gran Bretaña, subirá a escena el próximo 3 de enero en el Teatro Astral con dirección de Carlos Evaristo.

Su protagonista es una decoradora cuarentona a la que su marido abandona luego de haberle sido infiel en varias ocasiones. La mujer revisa este fracaso con ironía, pero debe saltear obstáculos para reencauzar su vida. En los últimos años, la actriz que ganó fama en «Peor es nada» de Jorge Guinzburg participó de varias comedias relacionadas con la dinámica conyugal. Entre ellas, «Pareja abierta» de Darío Fo y Franca Rame, «El show de las divorciadas» de Manuel González Gil, que incluía varios cuadros musicales (compartidos con Catherine Fulop, Julia Zenko, Cecilia Milone y Anita Martínez) y la picaresca «Soltero y con dos viudas» de Gerardo Sofovich.

Pero Acosta quería repetir el éxito de «aquel bikini salvaje» del brasileño Miguel Falabella: «Tuve veintiuna críticas favorables. Al público le encantaba y creo que nunca vinieron a verme tantos colegas como en ese espectáculo. Hasta tuve la satisfacción de ver a Alfredo Alcón y a Miguel Angel Solá aplaudiéndome en la platea. Después de eso llegaron a ofrecerme 50 unipersonales, pero hasta ahora ninguno me había convencido.»

  • Tratamiento

    Periodista: ¿Qué fue lo que la atrajo ahora?

    Ana Acosta: La forma con la que está tratado el tema. Yo he visto otros unipersonales sobre el asunto, a los que obviamente no voy a nombrar, en los que dije: «¡no tiremos tanta artillería contra los hombres!». En un divorcio ambas partes tienensu responsabilidad. No me gusta cuando este tipo de temática es tratada de manera revanchista, donde la mujer pierde todo sentido de autocrítica y acusa a su ex marido de todos sus errores, desaciertos y fracasos. En cambio, acá la protagonista va pasando por distintas etapas, inclusive se pregunta en qué colaboró para que todo terminara así y por qué no registró las permanentes infidelidades de su marido.

    P.: En la versión original aparecen grabadas las voces de seis personajes.

    A.A.: Descartamos las grabaciones porque no tenían riqueza actoral. Yo hago todos los personajes, hombres y mujeres adaptados a nuestra idiosincrasia, pero no es una versión porteñaza. Sólo un personaje encarna al típico porteño piola, el empleado de un porno shop. Los demás se expresan en un estilo más neutro.

    P.: ¿Le resultó complicado hacer tantos personajes masculinos?

    A.A.: Sí, porque los hombresson minimalistas en sus expresiones. No es complicado pasar de un personaje masculino a uno femenino, pero sí a la inversa. Porque las mujeres gesticulan mucho, entonces pasar de Angela a Hugo (el marido infiel) me obligaba a replegar rápidamente todos esos gestos ampulosos, porque los hombres son siempre más parcos e inexpresivos.


  • Personajes

    P.: ¿Cuántos personajes interpreta en escena además de Angela y Hugo?
    A.A.: Los otros hombres son un abogado chanta, el psiquiatra, el médico clínico y un ridículo pretendiente del palo de la música. Y los demás personajes femeninos son la madre de Angela, que es muy posesiva, su hija adolescente, una ginecóloga polaca y las consabidas amigas que le aconsejan lo de siempre: «vos tenés que cagarlo, tenés que acostarte con otro y tenés que hacer tu vida» y le buscan novios y no resulta y la llevan a terapias para divorciadas cuando la encuentranbajoneada. Son sus intentos para superar esta crisis.

    P.: Después de verla interpretar a tantas divorciadas en el teatro cuesta creer que nunca haya pasado por ese trance. ¿Cómo hizo para sobrevivir a veinte años de matrimonio?

    A.A.: Veintisiete. Llevo doce años de casada con quince de noviazgo y me encanta esto de imaginar una ruptura matrimonial sin haberla vivido.

    P.: Rara avis en la farándula...

    A.A.: No hay fórmulas para eso. El tenía 16 y yo 17 cuando nos enamoramos y desde entonces fuimos descubriendo la vida juntos. Esa es la base de todo. Después, cuando empecé a ser conocida, él se fue adaptando sin dificultad porque fue algo que se dio de a poquito. No sería lo mismo si hoy en día empezara a salir con un señor que tuviera que aprender a bancarse los pedidos de autógrafos y esas cosas. En nuestro caso, la fama llegó paulatinamente. A él no lo sorprendió y a mí tampoco.

    Entrevista de Patricia Espinosa
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