23 de agosto 2004 - 00:00

"La sal de la tierra" conserva su potencia

Medio siglo atrás, el «Hollywood Reporter » reseñó severamente este film por haber sido, supuestamente, «producido obedeciendo órdenes del Kremlim». Filmado en Nuevo México por cineastas expulsados de Hollywood (la creme de la creme de los «10 de Hollywood» de la caza de brujas del macartismo), cuando se lo ve actualmente da la sensación de que, en el caso de que el Kremlim realmente hubiera tenido algo que ver, menos mal que Biberman estaba tan lejos de Siberia, ya que la audacia de su retrato social superaba ampliamente cualquier film testimonial del signo que sea. Es que luego de mostrar una injusticia social, y de describir los prejuicios racistas sufridos por unos hispanos proletarios, de golpe el film se atrevía a enfrentar a los huelguistas chicanos con sus esposas, imposibles heroinas feministas que 50 años más tarde siguen sin tener el más mínimo equivalente en ningún film de Occidente, incluidos los más « independientes». Aún en un mundo perfecto, libre de injusticias y luchas sociales, este film seguiría impactando como un drama imperdible, genuino e intenso como pocos; en el mundo actual, impacta el doble.

D.C.

Dejá tu comentario

Te puede interesar