8 de abril 2005 - 00:00

Laborde: la sátira con elegancia

La muestra de Charles Laborde, «Calles y rostros de Londres», que exhibe la Galería Rubbers, está integrada por 21aguafuertes satíricos realizados con una línea refinada.
La muestra de Charles Laborde, «Calles y rostros de Londres », que exhibe la Galería Rubbers, está integrada por 21 aguafuertes satíricos realizados con una línea refinada.
Charles Laborde (1886/1941), nació en Buenos Aires, de padres franceses. Estudió en París y a los 15 años ya vendía sus dibujos a la prensa francesa. Chas, su nombre artístico, luchó en la Primera Guerra Mundial y posteriomente se dedicó a viajar por Inglaterra donde produjo un gran número de obras que se publicaban en revistas francesas como «Le Rire Rouge» y «La Baionette». Fue un gran ilustrador de novelas así como de las series «Calles y Rostros de París», «Berlín», «Nueva York», «Moscú» con textos de Valery Larbaud, Jean Giradoux, Paul Morand, él mismo, respectivamente.

La exposición con la que la Galería Rubbers (Avenida Alvear 1595) abre su temporada «Calles y Rostros de Londres», con texto de Pierre Mac Orlan, está constituída por 21 aguafuertes de color y tinta realizadas en 1928. Una visión satírica que retrotrae a la vida burguesa londinense donde se paseaba por Hampstead Heath, un suburbio elegante en el que vivieron el poeta John Keats y Sigmund Freud, se iba de cacería a Richmond o a andar a caballo por Rotten Row en Hyde Park. El té en el Lyon s era de rigor, Marble Arch el súmmum de la elegancia así como Epson donde se corría el Derby. Un testimonio de los '20 y de los '30 a través de una línea refinada y sutil con la que sugiere la elegancia de los caballeros de la época con sombrero de copa y monóculos, cuellos de piel y las «cloches» de las damas en rítmica y apretada secuencia. Una época que se creyó dorada y que otros artistas como Grosz o Toulouse-Lautrec se encargaron de satirizar y también alertar sobre hipocresías y fastos que terminarían trágicamente. Eso sí, la sátira era elegante, muy lejos de la vulgaridad en la que se ha caído en estos tiempos.

Las obras de Chas Laborde suelen salir a la venta en subastasen el Hotel Drouot de París y recientemente se exhibió en el Museo de la Universidad Internacional de Wolsonian, Miami, «Calles y Caras: París, Londres, Berlín, Nueva York, Edad del Jazz». Clausura el 25 de abril.

• «Sea cual fuere la miseria de los días, nos queda una felicidad primordial que es la de vagabundear lejos de un presente que hiere, de sentir y de soñar, de jugar con el mundo de las imágenes...»
Así se expresó Gilles Lipovetsky acerca de la pintura de Zaíra Vieytes, artista argentina que se radicó por primera vez en París en 1978 durante varios años y ahora definitivamente desde fines de los '80.

Autora de una técnica en la que mezcla cementos, pigmentos y arenas de distintas partes del mundo que aportan el cromatismo de su geografía de origen, su obra es literalmente un banquete visual. Algunos de los títulos lo confirman: «El Angel de la Abundancia», «El Festín de los dos Pájaros», « Zarabanda de Tomates». Abundancia de materia, áspera pero sensual, adjetivos que le caen ante las formas voluptuosas de esas «naturalezas», no muertas, capaces de «engañar a los pájaros» como lo señalaba Plinio en su Naturalis Historiae.

Vieytes
se ha refugiado en el arte del pasado, no para imitarlo sino para revivirlo a través de imágenes cargadas de alusiones a la Naturaleza, porque creemos que no obstante la parafernalia tecnológica, ella todavía es capaz de evocar en el hombre los sentidos corporales. Obra barroca por excelencia, exuberante, armónica en lo colorístico con predominio de ocres y rojos, en fin, algo diferente para ver en la ronda semanal de galerías. *En la misma galería expone Dominique Jousseaume (Francia, 1950). Barcas, ángeles guerreros, samurais, realizados con elementos encontrados, entre ellos maderas pero de apariencia petrificada. Formas arcaicas, influencias africanas, Jousseaume lleva al contemplador a un mundo extraño, de historias secretas, de hallazgos arqueológicos. Cada forma encuentra su inserción en ese todo y así cobra sentido un quehacer artesanal jerarquizado por su imaginación e inventiva.

Exhibe alrededor de 11 obras entre las que se destacan «Barco Fantasma», «Nave Péndulo», «Barco II», «Memo».

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