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El nombre de la nueva entidad quizá sea algo optimista en cuanto al rubro Ciencias, pero es acorde con la costumbre impuesta desde Hollywod. Según entendidos, su existencia sería relevante, por ejemplo, a la hora de designar con alguna autoridad las candidatas nacionales al Oscar que entrega la academia norteamericana, o al Goya, de la homónima española, lo que hasta ahora se resolvió de distintas maneras, no siempre felices (aunque nadie garantiza que desde ahora lo sean).
Aparte de esto, la academia local también puede ser útil para, según establece su estatuto, promover contactos, estudios, becas, y hasta publicaciones de cierta jerarquía que hoy no tenemos, al menos con regularidad y buena difusión. Esto crea una buena expectativa, y alguna curiosidad, sobre todo cuando, tras enumerar dichos propósitos, el referido estatuto deja espacio para
Y entre los 420 socios que ya están anotados figuran
Como corresponde, hay categorías. Estarán los miembros numerarios, los de honor, los supernumerarios (gente que ya no esté en actividad), y los miembros asociados, que pueden ser escritores, periodistas, industriales, empresarios, etc., y colaborar en algunas actividades, pero no pueden votar ni integrar comisiones. En cambio pagarán la mitad de la cuota, tipo cadete, y cuando uno les hable responderán «dígame académico».
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