Las obras de Laura Messing representan una parábola de la secuencia temporal que la artista desarrolla por medio de ejemplos urbanos en su ensayo fotográfico "La construcción social del espacio".
En la galería ArtexArte (Lavalleja 1062), se presenta hasta el 13 de agosto, la muestra «Capítulo cero» de Laura Messing. La serie presenta una parábola fotográfica de la secuencia temporal construcción degradación reconstrucción que la artista desarrolla por medio de ejemplos urbanos en los sucesivos capítulos de su ensayo fotográfico «La construcción social del espacio». En «Círculo de ida y vuelta», un montaje digital de 1.80 m. de diámetro, presenta tomas fotográficas de su trayecto habitual al centro de la ciudad. Otras tomas complementan el recorrido en las series «Algunas imágenes de la ida» y «Algunas imágenes de la vuelta», fotografías en color de 0.50 x 0.50 m. Estas obras conjugan sus dos fuertes vocaciones: la arquitectura y la fotografía. Messing reflexiona sobre la « personalización» de la geografía cotidiana, a través de su doble condición: arquitecta y artista. La reiteración de las mismas acciones en los mismos lugares remite al «mito de Sísifo». Pensando que no había castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza, los dioses lo habían condenado a rodar una roca hasta la cima de una montaña; apenas la roca estaba en la cumbre caía por su propio peso y Sísifo volvía a empezar.
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El mito es trágico porque el protagonista tenía conciencia y conocía su condición. En las obras de Messing, las fotos y sus propuestas generan un ida y vuelta sin fin de la relación con el espacio público que ella sabe materializar. En «Escaleras» y «Catedral» plantea que los recorridos por la ciudad, caminando o en automóvil, son lecturas diferentes. Las distintas miradas crean otros valores y lugares y la interrelación de estas múltiples visiones construye el imaginario colectivo. El ritmo o la velocidad también inciden en la organización del recorrido como muestra en «Taxi». Messing vincula este movimiento con la idea del tiempo circular que desarrolla en el segundo capítulo del libro que está preparando, y cuya introducción le da el nombre a esta exhibición en lo de Luz Castillo. «La figura del círculo alude al mito del eterno retorno, a cosmovisiones cíclicas del tiempo, ajenas a la idea de progreso de la Modernidad occidental. Laura Messing abre el recorrido de su Construcción del espacio invocando esta figura. Los dos primeros capítulos de este ensayo sobre la ciudad contemporánea se refieren al uso circular del espacio y del tiempo. Este cuestionamiento de las utopías progresistas resulta particularmente relevante en el campo de la arquitectura y el urbanismo», escribió la crítica Valeria González, en su inteligente texto para el libro. Messing representa a través de imágenes agudas la interdependencia entre las situaciones de edificación y demolición, y el inevitable paso de la degradación. Vincula este proceso con la permanente alternancia entre orden y caos, que se despliegan en otras situaciones, como las de edificiobaldíoedificio; mercancíadespojomercancía. «Lo que hoy es baldío, demolición o basural, en algún tiempo será mercancía», dice la artista. En las tres obras que Messing prepara para el libro, plantea metafóricamente un metabolismo de la ciudad -como ella lo llama-, a partir de la idea del escritor mexicano Carlos Monsiváis, de que «la ciudad se construye sobre su destrucción sistemática». La artista considera que las funciones urbanas se producen -metafóricamente hablando-a la manera de «un irracional metabolismo ciudadano».
En «Proyecto Tacuarí» presenta un lugar ocupado primero por intrusos. Se trata de uno de los casos frecuentes en los que la reconstrucción urbana comienza por la recuperación de las ruinas. Hace recordar un bar de la calle Perú al cien, en la esquina de la vieja Facultad de Arquitectura y a pocos metros de la de Ingeniería (Perú 22), frecuentado por los alumnos (años '50 y '60), que pasó a manos de intrusos durante el gobierno militar. El intendente Saguier, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, no los pudo desalojar y convertirlo en un Museo de Arquitectura, como se había proyectado. Hoy, muchos años después, el bar de los estudiantes se convirtió en un restautant y las facultades en Manzana de las Luces.
En cuanto a la valoración del paisaje, Messing destaca algunascuestiones de lo que se ha llamado periferia, a raíz del nombre una exhibición en la Trienal de Milán donde las ciudades eran Berlín Buenos Aires, Milán y Nueva York. Observa cómo habitualmente las personas no piensan que el « lugar ideal» sea su propia ciudad, sino otro espacio, tal vez el que visitan en vacaciones o incluso alguno que no conocen. Esta valoración se refleja en la ausencia de fotos del espacio de la ciudad y su contexto, en los álbumes familiares.
Otra propuesta de su tesis sobre cuestiones marginales, es un tema importante, no sólo en nuestro país sino en muchas ciudades europeas: la inclusión del río, que en muchos ejemplos como Sevilla y Frankfurt habían quedado marginados de la ciudad. En esta exhibición denuncia la actitud de aquellos que están fotografiados, que aparecen retratándose pero al mismo tiempo ignorando el paisaje en el que están incluidos. En otro capítulo sobre la gente, plantea cómo las relaciones estereotipadas se reproducen en los vínculos humanos, idea que condensa en la cita del texto «Las ciudades invisibles» de Italo Calvino: «En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen.Al verse imaginan mil cosas, las unas de las otras, los encuentros que podrían ocurrir entre ellas, las conversaciones, las sorpresas, las caricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie, las miradas se cruzan un segundo y después huyen, buscan otras miradas, no se detienen. Así sucede entre quienes por casualidad se juntan bajo un portal para guarecerse de la lluvia, o se apiñan debajo del toldo del bazar, o se detienen a escuchar la banda de la plaza.» Messing obtuvo el Gran Premio de Honor Secretaría de Cultura, Ministerio de Educación, en el X Salón Nacional, 1989; y el Premio Facultad de Arquitectura «La construcción de la memoria», en 1994. En 2002, recibió el Premio Leonardo en Fotografía, otorgado por el Museo Nacional de Bellas Artes y el Premio Fotografía Argentina en la Bienal Internacional de Arte de Buenos Aires, por «Zootropo», un homenaje al origen del cine. En esa obra desarrollaba un análisis sobre la fragmentación de la luz y el movimiento, explorando el campo de la fotografía digital y las posibilidades tecnológicas de la descomposición de la imagen.
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