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29 de enero 2004 - 00:00

"Las invasiones bárbaras"

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Réky Girard y Marie-Josée Croze


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"

Tanto o más ingeniosa que su primera parte,
Y quien está muriendo en esta película es justamente el autor de aquella frase, Rémy: al comenzar el film, nos enteramos de que se ha separado, que su ex mujer lo asiste en el hospital público en el que se obstina en permanecer pese a la mala atención (es un viejo socialista), y que su hijo Sébastien, que nunca tocó un libro de su biblioteca, ahora vive en Londres y es un triunfador: asesor de mercado, seguro en sus decisiones, fiel en el matrimonio, sin problemas económicos, adicto a los video games en sus pocos momentos de ocio. «El príncipe de los bárbaros», según la definición de su padre.

El nuevo Atila jamás se interrogó, como lo hizo siempre Rémy, por la metafísica del mal: simplemente, intenta que el mal no estorbe su camino; para eso tiene dinero. Si es necesario sobornar a funcionarios o policías para que su padre pueda estar un poco mejor, lo hará sin dudas ni remordimientos. Nada tiene que ver Sébastien con su padre ni con su círculo de ex colegas universitarios que, también después de 17 años, vuelven a reunirse en torno a él, tan desorientados como siempre, y con la única diferencia de que su interés en el sexo es ahora más verbal que físico.

Nathalie, la joven drogadicta y víctima a su manera de los dealers «bárbaros», es otro de los personajes mejor definidos y más lúcidos de

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