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24 de noviembre 2003 - 00:00

Lidia Borda: "El tango hace mucho se quedó sin discurso"

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Periodista: En su primer disco, «Entre sueños», y en sus primeros espectáculos, su repertorio circulaba por los años '20 y '30. El nuevo disco, «Tal vez será su voz», se acerca más a la década del '40. ¿Fue una adaptación a lo que está indicando la moda tanguera de este momento?

Lidia Borda: La verdad es que desde que empecé pensé que era un criterio necesario el de recorrer personalmente la historia del tango cantado. Me lo planteé como un camino de aprendizaje, partiendo de la concepción misma de la estética del canto del tango. Por otro lado, nunca intenté volcarme hacia el pintoresquismo o de viñeta del pasado. Como le digo, se trata simplemente de un recorrido personal para ir encontrando mi propio estilo.

P.: ¿Cómo se ubica una mujer de hoy en un repertorio que muchas veces da cuenta de una cultura machista inaceptable por estos tiempos?

L.B.: Se trata simplemente de mostrar. Es una realidad que existe, o que existió. No estoy para juzgar la historia de nuestra cultura. Sólo pretendo mostrar un abanico del que todos venimos. Parece que el tango, hasta cierta época -que podríamos ubicar en los años '60-fue un buen reflejo de la mane-ra de pensar. Después, es como si se hubiera quedado sin discurso; a lo mejor porque lo tomaron otros géneros. Por ejemplo, en las letras de Los Piojos yo veo mucho de tango.

P.: ¿No hay temas actuales, que hablen de nuestras cosas, que la seduzcan para interpretar?

L.B.: Lo encuentro muy excepcionalmente. Hay un ejemplo de un tema, «Rayuela» de Luis Navalessi, que grabé en un disco de mi hermano Luis Borda y que voy a incluir en los conciertos de La Trastienda. Pero en la mayoría de los casos veo que en algunas letras modernas se habla de internet o de la tecnología de hoy pero sin que aparezcan nuevas formas estéticas y sin reflejar profundamente lo que pasa hoy por nuestros sentimientos.

P.: Anteriormente, usted trabajaba con pocos músicos. Para este disco incluyó algunos temas con una orquesta típica, El Arranque. ¿En que se diferencian ambas experiencias?

L.B.: La primera vez que canté con una típica sentí una sensación de éxtasis, algo maravilloso. Es un privilegio cantar con una orquesta porque no es fácil -y los chicos de El Arranque lo padecen-sostener una agrupación tan numerosa. Para este disco trabajé de las dos maneras: con el piano, donde la interpretación es más despojada, más riesgosa; y con la típica, donde todo es más fluido pero a la vez queda menos espacio para el fraseo porque hay que seguir un ritmo que impone la orquesta.

P: ¿Le interesa esta posibilidad que se les está dando a los músicos de tango de viajar al exterior?

L.B.: Claro que me interesa; y he viajado mucho. Este año lo dediqué mis últimos meses a terminar el nuevo disco. Aunque también participé de la grabación de un disco que se llama «La segunda» con Santiago Vázquez, Martín Ianna-cone, Gabriel Rivano, Marcelo Moguilevsky y Edgardo Cardozo.

Entrevista de Ricardo Salton

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