Raúl Lier fue un gran diseñador de la arquitectura argentina, reconocido en el país y en el exterior por obras que siempre se distinguieron por su sencillez de soluciones, lejos de todo monumentalismo.
Hace diez días falleció Raúl Lier, uno de los arquitectos argentinos más destacados de las últimas décadas, reconocido en el país y en el exterior. Su temprana muerte, a los 60 años, nos ha dejado sin un querido amigo, un ser humano valioso, de mirada frontal y diálogo abierto, humor inteligente y reflexión cultivada y original. A sus más cercanos ha dejado un ejemplo de vida y, a todos, el testimonio de su arquitectura. Sus obras siempre se distinguieron por la austeridad del lenguaje y una ejemplar sencillez de soluciones, lejanas a todo monumentalismo. Lier se había graduado en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, donde fue luego profesor en Diseño Arquitectónico y en el programa de graduados. Antes había integrado el grupo de docentes de la singular experiencia que fue La Escuelita, iniciada en el CAYC y dirigida por Solsona, Viñoly y Katzenstein. En 1982, junto a Alberto Tonconogy, fundaron un estudio, que continuó su reconocida trayectoria, con distinciones y obras que en dos décadas superaron los quinientos mil metros cuadrados construidos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sus realizaciones incluyeron diversidad de trabajos: oficinas, hoteles, instalaciones industriales, educacionales y recreativas. Pero en todos los proyectos, independientemente de su escala, Lier se preocupó por generar estrategias propias y originales. Ya en el edificio de departamentos de la Avenida del Libertador y Ortiz de Ocampo, una de sus primeras obras, manifestó su voluntad de orden y su estética. El diseñodel Paseo Alcorta, que se alza en el barrio de Palermo, echó por tierra dos mitos de la tipología de los centros de compras: el de la «caja de zapatos» y el de las circulaciones intrincadas. Los paños vidriados de la fachada, que se intercalan entre espacios ciegos (placas premoldeadas de hormigón), demuestran la necesidad de que estos edificios sean abiertos y no cerrados: remarcando el diálogo entre interior y exterior.
El Estadio Polideportivo de Mar del Plata, erigido para los Juegos Panamericanos de 1995, logró con una solución simple y atractiva, el propósito de ofrecer vistas óptimas de los espectáculos y facilitar una rápida evacuación del edificio, frente a eventuales riesgos. El edificio se destaca por su serena geometría integrada al entorno, y por ello fue premiado por un jurado internacional en la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires en 1998. Uno de sus edificios más emblemáticos es la obra que sirve de coronamiento al encuentro de la ruta Panamericana con la avenida General Paz. La Torre de Oficinas, materializada en una elipse totalmente vidriada y anclada entre cuatro sostenes de hormigón, deja atrás un viejo edificio de Philips y levanta la imagen de la entrada a la ciudad llamando la atención por su elegancia y su simplicidad. Ese edificio le valió que diez de sus colegas lo distinguieran con el Premio Vitruvio que organiza cada dos años el Centro de Arte y Comunicación.
Enclavado en un área suburbana con connotaciones industriales, el Campus Tecnológico IBM está ubicado en Martínez, sobre una vía rápida. A mediados de 1998, la empresa decidió transformar el viejo predio industrial en un campus tecnológico, un centro de investigación y desarrollo de software, y el estudio Lier-Tonconogy tomó el proyecto. Su imagen con fuerte personalidad se integra al entorno pero también sobresale por la calidad de su diseño. El complejo mantiene un concepto fundamental: el de la circulación a través de espacios caracterizados por la continuidad de su iluminación natural.
El diseño de Ideas del Sur estudios para TV y Radio de Marcelo Tinelli, en Villa Urquiza, reúne elementos diferentes y los conjuga en una imagen integral con mucha potencia, mejorando el espacio urbano del barrio.
En los últimos años, con el grupo G&D concibió obras que luego proyectó y actualmente se encuentran en desarrollo. La Torre Esmeralda (edificio de viviendas), en Palermo; y dos en Miami: Regatta at Indian Creek (edificio de viviendas), y Aventura Bureau Center (edificio de oficinas).
Dejá tu comentario