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9 de julio 2008 - 00:00

Lo mejor de Widmark en un ciclo

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Richard Widmark
Desde hoy, todos los miércoles de julio, se realizará un ciclo de homenaje a Richard Widmark, el gran actor fallecido el 26 de marzo pasado a los 93 años, que fue uno de los grandes protagonistas del Hollywood de los últimos 60 años, donde interpretó personajes mucho más tortuosos y complejos que la mayoría de sus colegas. 

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El ciclo de homenaje a Widmark, programado por el crítico Diego Curubeto, en el Especial Video Bar (Cordoba 4391, a las 20), comienza hoy con «Siniestra obsesión (The Night and the City, 1949), la que tal vez sea la obra maestra del actor, y uno de los mejores títulos en la historia del film noir. Esta función es un doble homenaje, ya que la película está dirigida por Jules Dassin, el más proscripto de los cineastas de la era del macartismo, que también murió este año con escasos días de diferencia. Muy superior al remake con Robert De Niro y Jessica Lange, la película de Dassin (quien rodó este film en Londres y jamás pudo volver a Hollywood) está coprotagonizada por Gene Tierney, Hugh Marlowe y un rudísimo Herbert Lom totalmente distinto al cómico policía que personifica junto a Peter Sellers en la serie de films de «La Pantera Rosa».

Luego se verán algunas de las películas favoritas de Widmark, pocas veces exhibidas entre nosotros recientemente. El 16 de julio, proyectan el thriller de la era atómica «Al borde del abismo» (The Bedford Incident, 1965), de James B. Harris, coprotagonizada por Sidney Poitier, igual que el film de culto de vikingos contra moros «Los invasores vikingos» de 1963, uno de los mejores films dirigidos por el legendario director de fotografía británico, Jack Cardiff (23/7).

Por último, el miércoles 30, se verá «Pueblo embrujado» (Warlock, 1959) de Edward Dmytryk, que muestra al héroe de tantos westerns convertido en sheriff novato de un sitio incontrolable debido a las extrañas pasiones homoeróticas de los otros dos coprotagonistas, nada menos que Henry Fonda y Anthony Quinn, conflicto que convierte a este drama en un extraordinario ejemplo de western gay del Hollywood clásico.

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