Londres: el teatro se debate por sobrevivir

Espectáculos

Advierten en el Parlamento que 70% de las salas del West End podría quebrar antes de fin de año.

Londres - Acostumbrados a recibir espectadores de todo el mundo, atraídos por musicales como “Los miserables” o “El fantasma de la ópera”, los teatros londinenses de West End, cerrados debido a la pandemia, deben reinventarse para sobrevivir. Cada año se venden 15 millones de entradas de este turístico barrio del centro de Londres. Los productores Louis Hartshorn y Brian Hook fueron de los primeros en anunciar el regreso en octubre de “El gran Gatsby”, espectáculo que ha sido rediseñado para adaptarse a la situación sanitaria. “El espectáculo será reinventado como un baile de máscaras”, dijo Hook a la prensa. Así, se invitará a los espectadores a cubrirse el rostro con máscaras que pueden incorporar a su disfraz, con guantes si lo desean. El público se reducirá a 90 espectadores, contra los 240 habituales, y el horario se modificará para permitir una limpieza a fondo. La buena noticia es que las entradas se están “agotando y la gente quiere volver”, celebra Hook, pero Hartshorn admite que el espectáculo “tiene que funcionar muy bien para llegar a un punto de equilibrio, porque las cifras están en nuestra contra”.

Otro desafío inmediato es la falta de turistas. Los hoteles, restaurantes y museos permanecen cerrados, al menos hasta principios de julio. Y la obligatoriedad, desde el 8 de junio, de una cuarentena de 14 días para los viajeros procedentes del extranjero ha enfriado toda perspectiva de reapertura. “Un tercio de los espectadores de teatro en Londres son turistas internacionales, y por el momento hay pocas esperanzas de que vuelvan”, lamentaba recientemente Julian Bird, director de la asociación sectorial UK Theatre, frente a un comité parlamentario. El 70% de los teatros británicos podrían quebrar a finales de año, advirtió. La crisis sanitaria ha dejado un agujero de unos 3.750 millones de dólares en los ingresos de los teatros este año, una caída de más del 60%, según un estudio de Oxford Economics para la federación de industrias creativas británica.

Esta estimación no tiene en cuenta la posible reticencia del público a volver cuando se autorice, advierte ese organismo que teme la pérdida de 200.000 puestos de trabajo.

Para sobrevivir, algunos ya están reabriendo de otra forma. En el teatro Old Vic, los actores Claire Foy y Matt Smith, protagonistas de la serie The Crown, representarán la obra “Lungs” sin público y manteniendo las distancias. Cada representación será filmada y transmitida en directo a un millar de personas que comprarán las entradas al precio que normalmente pagarían, entre 15 y 80 dólares, aunque esta vez todos tendrán la misma vista en una pantalla. Otros teatros, como el National Theatre, han puesto en línea gratuitamente obras filmadas antes de la pandemia, como la estupenda versión de “Un tranvía llamado deseo” con Gillian Anderson.

En opinión de Hook, el contexto favorecerá a los espectáculos que hagan participar al público. “Ya había un auge en el teatro de inmersión antes de esta crisis”, dice, convencido de que esta pandemia lo va a impulsar. One Night Records lanzará un proyecto de este tipo a principios de octubre, en un lugar secreto bautizado “Lockdown Town” (Ciudad confinada): un paseo por los géneros musicales de los años 1920 a 1950. “Podemos hacerlo porque el lugar es enorme y se trata de una experiencia de inmersión”, asegura el director general de One Night Records, Tim Wilson. Pero también él tuvo que adaptarse, vendiendo entradas por grupos de cuatro y transformando la libre circulación de los espectadores en una ruta lineal. Las medidas de distanciamiento físico son un verdadero rompecabezas. Con dos metros de distancia entre cada espectador, la Royal Shakespeare Company sólo puede acomodar al 20% de su público habitual. “No es económicamente viable”, dice Catherine Mallyon, directora ejecutiva de la compañía con sede en Stratford upon Avon, la ciudad de Shakespeare. Y sobre el escenario, subraya, “Romeo y Julieta a dos metros de distancia, es difícil de imaginar”.

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