3 de octubre 2003 - 00:00

Los ecos actuales del viejo carnaval

«Murgas y murgueros» (Argentina, 2003, habl. en español). Guión y dir.: P. Fernández Mouján. Documental.

R esulta totalmente lógico que este videofilm se estrene en la sala Batato Barea del Centro Cultural Ricardo Rojas. A través de estudios y talleres, ese lugar de extensión universitaria viene desarrollando, desde hace largo tiempo, un activo rinconcito teórico-práctico de las tradiciones carnavalescas porteñas. Puede que antiguos allegados a la casa de altos estudios no consideren como tan lógica la existencia de rinconcitos semejantes, que parecen ir en desmedro de lo que solía llamarse la alta cultura, justo en un lugar que debería representar a la Universidad de Buenos Aires, pero eso es otra cosa.

Quizás un día alguien les replique con un documental sobre las viejas estudiantinas, que según dicen eran hermosas, aunque muchas veces dejaran un poco de lado la buena educación, por decirlo de un modo eufemístico y sin abrir todavía las páginas de archivos policiales. Lo que ahora vemos, es un documental sobre las actuales murgas barriales. Grupos festivos donde se congregan y canalizan las energías de tantos chicos, para gozar el protagonismo circunstancial de unas pocas noches de inocente colorido público, lejos ya de los rencorosos enfrentamientos de otros tiempos, de barrio contra barrio, pero lejos también de las gloriosas carnestolendas que vivieron sus abuelos.

Esquivando la nostalgia, insistiendo en la recuperación de un espíritu, cuentan sus vidas y muestran sus quehaceres los respectivos líderes de un puñado de murgas. Cada capítulo del documental, un barrio distinto, y un líder distinto. Uno, entre los suyos, que también hablan, otro junto a su madre, un tercero en el kiosco donde atiende la clientela mientras lo entrevistan, el resto en la mesa del bar, el cordón de la vereda, etc.

Caracteres diversos, bien representativos de la gran ciudad. Hay quien llega a emocionar, confesando cómo la responsabilidad frente a los chicos lo sacó del alcohol y las drogas. Otro causa mediana gracia, comparando cómo en los '80 Palermo Viejo festejaba el Día del Niño en la Unidad Básica (repiolas, traían a los de Titanes en el Ring) y en el Comité Radical («unos amargos, ponían discos de Maria Elena Walsh»). El conjunto es grato y hasta valioso, aunque deja con ganas de ver mas escenas de carnaval propiamente dicho.

Autor, Pedro Fernández Mouján, estudioso de culturas urbanas que años atrás hiciera el feliz retrato de un viejo todavía en actividad, «Nariz, el murguero». No confundir con su hermano Alejandro, también documentalista, pero de culturas rurales.

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