"Los guantes mágicos" gustará a quienes disfrutaron "Silvia Prieto", el anterior film de Martín Rejtman, pero su humor no es para todos; es más, parecería estar dirigido a esos pocos elegidos.
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En ella, un remisero con cara de Los recursos para hacer reír son buenos. La repetición, la acumulación de gestos comunes y frases comunes, el razonamiento ilógico dicho con total convicción, la cara inexpresiva de los personajes, vale decir la impasibilidad con que la gente asume la imposibilidad...
Y si uno entra a masticar, encontrará que también es bueno el retrato indirecto de cierto sector que se creía posmoderno del tercer mundo, y que vive en una nube de conocida sustancia, donde se acoraza para no sentir nada, no sea que realmente le pase algo. Pero así como nuestro remisero tiene una sensación de nada en su vida, la misma sensación tiene gran parte del público en la sala, respecto a la película. Es que suena todo tan deliberadamente atonal, tan abúlico, tan aséptico, y como desdeñoso, que aburre. Igual, hay gente instruida que habrá de ponderarla.
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