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5 de abril 2007 - 00:00

Lucha Bien vs. Mal en buen entretenimiento

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La sobria actuación de Hilary Swank, al frente de un buen elenco (atrás AnnaSophia Robb) es uno de los méritos del thriller sobrenatural «Prueba de fe».
«Prueba de fe» (The Reaping, EE.UU., 2007, habl. en inglés). Dir.: S. Hopkins. Guión: C. y Ch. Hayes. Int.: H. Swank, S. Rea, D. Morrissey, I. Elba, A.S. Robb, W. Ragsdale.

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"Prueba de fe" trae, en primer lugar, la novedad de ver a Hilary Swank al natural, después de «Los muchachos no lloran» y «Million Dollar Baby», películas por las que ganó sendos Oscar. Por ésta, como no debe travestirse ni hacerse moler a golpes en un ring hasta perder la vida, seguramente no volverá siquiera a aspirar a otro, pero su sobria actuación es uno de los méritos de este thriller sobrenatural de Stephen Hopkins, el mismo director de «Depredador 2», «Perdidos en el espacio» y «Bajo sospecha» (la más que digna remake norteamericana del formidable policial francés «Ciudadano bajo vigilancia»).

Swank es una ex religiosa laica que perdió la fe al mismo tiempo que perdía a toda su familia a manos de unos fanáticos en una misión en Sudán, y ahora se dedica a refutar científicamente supuestos «milagros» desde su cátedra en la universidad. Ahí la va a buscar un hombre (David Morrisey), lo suficientemente sensato como para no creer que los extraños hechos que están ocurriendo en un pequeño pueblo de Louisiana llamado Haven, sean obra de una niña de 12 años, como sostienen en su comunidad, con los peligros del caso.

La llegada de Swank y su asistente negro, dato importante, no parece ser bien recibida por dicha comunidad ni las cosas que ocurren (un río se ha vuelto rojo sangre) parecen tampoco muy normales que digamos. Respecto del comportamiento de una sociedad pequeña y cerrada (se trata del Sur estadounidense), debe decirse que resulta sumamente creíble, con su carga de desconfianza hacia cualquier extraño y una superstición religiosa rayana con la ignorancia. Por todo eso, esta primera parte es realmente atrapante, amén de deparar ya un par de sustos bien eficaces a la platea. Sustos, por cierto, con perfecta explicación racional.

Pero, al río rojo le siguen otros fenómenos que contribuyen a alimentar la idea de que en Haven se están reproduciendo las plagas bíblicas, sobre todo porque la niña « demoníaca» (convincente Anna Sophia Robb) siempre anda rondando cuando estos fenómenos acontecen. Es allí donde comienza lo verdaderamente sobrenatural, y también la transformación del film en un entretenimiento Bien vs. Mal parecido a muchos.

En ese sentido, la película cumple. Sin ser un «auteur», Hopkins sabe cómo hacer una película de género evitando ser excesivamente obvio. En este caso maneja bien el suspenso -pese a que más de una vez los personajes tengan que dar demasiadas explicaciones-, y asusta sin vísceras al aire ni chorros de sangre arrojados a la cara del espectador. Y, lo que es fundamental, ninguno de sus actores pone cara de demonio ni nada que se le parezca.

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