22 de agosto 2007 - 00:00

Lúcida desmitificación de nuestros próceres

Lúcida desmitificación de nuestros próceres
Vicente Massot «Las ideas de esos hombres. De Moreno a Perón» (Bs.As., Sudamericana, 2007, 293 págs.)

Un José de San Martín que no quería la democracia representativa; un Juan Manuel de Rosas que pregonaba la necesidad de un gobierno fuerte; un hábil Bernardino Rivadavia o un contradictorio Juan Domingo Perón, están en «Las ideas de esos hombres», de Vicente Massot.

Humanizar significa mostrar a alguien con sus virtudes, defectos y contradicciones. Massot lo logra en este libro, un mérito poco frecuente en un país donde los próceres son la suma de todas las virtudes y dueños de una historia monótona que se repite sin matices en los libros de texto.

San Martín y Rosas coincidían en que la Argentina necesitaba gobiernos fuertes, mano dura, porque tenía pocos habitantes y sin cultura como para instalar una democracia. Al Libertador se lo muestra como un hombre que carga con las barreras que le impone la masonería. En la visión de Massot, esta militancia le trajo mucho más problemas en su carrera política de lo que se supone. El San Martín masón circula entre los argentinos en voz baja, como parte de un cuento o un chimento. Pero en «Las ideas de esos hombres» esa parte de la personalidad del prócer está en primer plano y explica sus ideas monárquicas..

A Mariano Moreno lo desprovee del halo de gran pensador y lo ubica como un político enérgico a quien muchas veces le faltó moderación. Se adentra en la confusión ideológica que generó. En las contradicciones de este gran hombre aparece la religión, a la que a veces coloca arriba y otras critica encarnizadamente. Moreno no cumplió el deseo de sus padres de ser sacerdote. En Rosas depura su pensamiento, porque el caudillo no era un hombre muy expresivo, pero tenía una visión clara y simple de la organizaciónpolítica de la Argentina.

De Bernardino Rivadavia destaca su anticipación a los tiempos. Muestra sus aciertos y equivocaciones.

Bartolomé Mitre, Julio A. Roca, Hipólito Yrigoyen, Agustín P. Justo y Juan domingo Perón, también son radiografiados de manera detallada, meticulosa, por Massot.

Es cierto, que hay mucho del pensamiento del autor en la interpretación de los escritos de los próceres, pero el resultado parece darle la razón porque la Argentina es en parte producto de estos pensadores.

Cuando se leen los propósitos no cumplidos o ignorados de algunos próceres, se comprende esta confusión ideológica que se instaló en la Argentina.

Al finalizar el libro, la tentación de creer que San Martín y Rosas tenían razón en la manera de organizar al país, se apodera del lector.

Luis Beldi

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