Presentación de «33». Actuación de Luis Miguel (voz). Con Thomas Aros (percusión), Jeffrey Nathanson (saxo), Bill Robinson (guitarra), Shana Wal (coros), Lane-cia Lee-Griffin (coros), Francisco Abonce (trompeta), Alejandro Carballo (trombón), Gerardo Carrillo (bajo), Arturo Pérez (teclados), Víctor Loyo (batería) y Francisco Loyo (dir. musical). (Estadio Vélez, 5 al 7 de diciembre).
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Cien minutos de show, una escenografía sostenida en una pantalla gigante y de una calidad visual sorprendente como fondo de escenario -a la que se sumaron dos laterales y otra en el medio del campo-, varios cambios de ropa, una banda numerosa y profesional, y un repertorio que mezcló boleros, temas pop y baladas del pasado y varias composiciones de su más reciente disco «33».
Así pasó Luis Miguel por el Chateux Carreras de Córdoba ante unas 16.000 personas, y por la cancha de Vélez en tres noches, a razón de 35.000/40.000 espectadores por función. Como era esperable, todos los rituales se cumplieron. Los del cantante, que mostró exigencias de divo y se ocultó en los hoteles de la prensa y las fans. Los de la producción, que exhibió un trabajo digno de un artista de su convocatoria. Y, sobre todo, los de un público sostenido fundamental-mente en el sector femenino -de edades variadas pero con mayo-ría de jovencitas-que canta a la par del ídolo, salta, transpira, se emociona, grita y ovaciona en una catarsis colectiva que no tiene muchos parecidos.
Como siempre, también, el mexicano -sólido en su voz y muy profesionalmente acompa-ñado por sus músicos-prefirió armar el repertorio en base a popurrís: uno para los temas de Armando Manzanero, otro de su álbum «Suave», otro de temas viejos, otro de canciones mexicanas. Y, en medio de ellos, se colaron varios de los títulos de «33». De modo que, si contamos todas las canciones que se escucharon, llegaríamos a una cifra que supera los 30 nombres, pero fueron no más de 10 los que sonaron completos.
No hubo sorpresas -nadie las esperaba-ni tampoco decepciones; salvo para algunas amantes del cantante que se quejaron por la brevedad del show frente a los precios de los tickets que, para los recitales de Vélez, rondaron entre los $ 30 y los $ 180.
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