5 de enero 2004 - 00:00
Luthiers evocan al legendario fundador
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Masana fue el creador de los instrumentos informales, el compositor de las primeras canciones del grupo y el que motivó e impulsó a quienes por aquel entonces eran un grupo de adolescentes veiteañeros a disciplinarse, organizarse y lanzarse en lo que después se llamó «Les Luthiers», que en septiembre cumplió 36 años de existencia (el número parece mágico: no sólo era la edad de Masana al morir sino también la que ahora tiene su hijo).
Un día, Masana llegó al coro con un viejo libreto manuscrito de fines del 1800, las partituras correspondientes, unas pelucas y un proyecto: poner en escena para el cierre del festival coral de 1964 «Il figlio del pirata», una opereta cómica española. Parecía una empresa faraónica; sin embargo, lo lograron.
Mundstock, Rabinovich, Masana y Núñez participaron en la obra. El éxito los motivó a redoblar la apuesta al año siguiente. Para el Festival Coral de Tucumán, Masana compuso la Cantata Modatón, cuya letra estaba basada en el prospecto del laxante del mismo nombre. Era una obra clásica escrita a la manera de «La pasión según San Mateo», de Bach. Masana estableció una norma: la música se haría con instrumentos informales, construidos por ellos mismos.
Parodiar a Bach ante el exigente ámbito coral de los años 60 era un desafío casi inimaginable para aquellos estudiantes, que lejos de ser músicos profesionales seguían otras carreras como ingeniería (Mundstock), medicina ( Maronna), bioquímica ( Núñez) y derecho ( Rabinovich). Masana, algunos años mayor que ellos, era arquitecto.
La obra exigía construir y afinar los instrumentos, interpretarlos en vivo, coordinar la orquesta con un coro e incluir cantantes solistas. Y se animaron. La «Cantata Modatón» (años más tarde grabada como «Cantata Laxatón») se estrenó a fines de 1965. Impulsados por Masana, no eran conscientes de lo que estaban creando. La ovación del público y los comentarios de varios críticos musicales los hicieron comprender la magnitud de lo que acababan de hacer.
De inmediato surgió una propuesta para actuar en un teatro, cosa que hicieron con el nombre de «I Musicisti» (nombre que parodiaba al conjunto «I Musici»). En pocos meses alcanzaron una popularidad inesperada. Estrenaron un espectáculo en el Instituto Di Tella; fueron contratados para hacer la publicidad del exitoso conjunto internacional «Swingle Singers» durante su visita a la Argentina, y también para realizar una función en Mau Mau, la aristocrática discoteca top de la época.
El 4 de septiembre de 1967 Masana, disconforme con algunos problemas organizativos que surgieron entre los 10 integrantes de «I Musicisti», se retiró del grupo. Lo siguieron Mundstock, Rabinovich y Maronna. Al día siguiente crearon «Les Luthiers». Un año y medio más tarde se sumó Carlos Núñez, quien en un principio se había quedado en «I Musicisti». Posteriormente se incorporaron Carlos López Puccio y Ernesto Acher.
Entre los documentos que incluye el libro aparecen algunos documentos inéditos, como las cartas escritas por Masana a sus padres durante el año y medio que estos vivieron en Estados Unidos. Esas cartas narran los primeros espectáculos de «I Musicisti», la separación del grupo, el nacimiento de «Les Luthiers» y la construcción de algunos de los instrumentos informales. Se cuenta también la historia de los primeros discos del grupo y cómo surgieron varias de las principales canciones.




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