5 de enero 2004 - 00:00

Luthiers evocan al legendario fundador

Luthiers evocan al legendario fundador
Todos los fans de «Les Luthiers» oyeron hablar de Gerardo Masana, fundador del «conjunto de instrumentos informales», pero pocos lo conocieron. Masana murió el 23 de noviembre de 1973 a los 36 años. Desde entonces goza del permanente recuerdo de los integrantes del grupo, quienes lo consideran el inspirador del conjunto.

En pocos meses se editará un libro biográfico, escrito por su propio hijo, Sebastián Masana, en el cual no sólo Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich, Carlos Núñez, Carlos López Puccio y el ex luthier Ernesto Acher reviven a Masana y relatan varios aspectos y anécdotas hasta ahora inéditas sobre la creación de Les Luthiers, sino que -como es lógico-se lo descubrirá en sus aspectos más íntimos y familiares, a través de los ojos de su hijo.

Masana
fue el creador de los instrumentos informales, el compositor de las primeras canciones del grupo y el que motivó e impulsó a quienes por aquel entonces eran un grupo de adolescentes veiteañeros a disciplinarse, organizarse y lanzarse en lo que después se llamó «Les Luthiers», que en septiembre cumplió 36 años de existencia (el número parece mágico: no sólo era la edad de Masana al morir sino también la que ahora tiene su hijo).

El libro, titulado «El fundador: Gerardo Masana y la creación de Les Luthiers», será editado por la editorial española Bellaqua, y se lanzará simultáneamente en España, Argentina y América latina. «Siempre me impresionó el vívido recuerdo y el agradecimiento que los luthiers tienen con papá. También es muy impactante la historia de la creación del grupo. Es una historia que parece sacada del realismo mágico», dice su hijo, periodista e investigador asociado al Centro de Estudios Internacionales y de Educación para la Globalización (CEIEG).

Además de largas charlas con los miembros de Les Luthiers, el autor realizó 25 entrevistas a distintos protagonistas de la historia del conjunto. Entre ellos el músico Jorge Schusshein, Alfredo Radoszinski (productor discográfico de los primeros discos del grupo), Virtú Maragno (ex director del coro de la Facultad de Ingeniería, la cuna de Les Luthiers), el tenor Sergio Tulián (grabó para Les Luthiers «Voglio entrare per la finestra» y la «Cantata Laxatón»), Noemí Souza (cantante lírica, participó en la «Cantata Laxatón»), Lucía Maranca (cantante lírica y pianista, esposa del fallecido Carlos Iraldi, el segundo constructor de instrumentos de Les Luthiers), José Luis Barberis (ex asistente), y Raúl Puig y Horacio López (ex integrantes de «I Musicisti», primer nombre del grupo), entre otros.

• Los orígenes

Masana, Maronna, Mundstock, Rabinovich y Núñez se conocieron en el Coro de la Facultad de Ingeniería de la UBA a principios de los años 60. Años después se sumó Carlos López Puccio y posteriormente Ernesto Acher, quien se desvincularía en 1986. Masana y otros coreutas crearon los «Triste España Serenaders», grupo que amenizó las jornadas de cierre de los primeros festivales nacionales universitarios.

Un día,
Masana llegó al coro con un viejo libreto manuscrito de fines del 1800, las partituras correspondientes, unas pelucas y un proyecto: poner en escena para el cierre del festival coral de 1964 «Il figlio del pirata», una opereta cómica española. Parecía una empresa faraónica; sin embargo, lo lograron.

Mundstock, Rabinovich, Masana
y Núñez participaron en la obra. El éxito los motivó a redoblar la apuesta al año siguiente. Para el Festival Coral de Tucumán, Masana compuso la Cantata Modatón, cuya letra estaba basada en el prospecto del laxante del mismo nombre. Era una obra clásica escrita a la manera de «La pasión según San Mateo», de Bach. Masana estableció una norma: la música se haría con instrumentos informales, construidos por ellos mismos.

Parodiar a
Bach ante el exigente ámbito coral de los años 60 era un desafío casi inimaginable para aquellos estudiantes, que lejos de ser músicos profesionales seguían otras carreras como ingeniería (Mundstock), medicina ( Maronna), bioquímica ( Núñez) y derecho ( Rabinovich). Masana, algunos años mayor que ellos, era arquitecto.

La obra exigía construir y afinar los instrumentos, interpretarlos en vivo, coordinar la orquesta con un coro e incluir cantantes solistas. Y se animaron. La «Cantata Modatón» (años más tarde grabada como «Cantata Laxatón») se estrenó a fines de 1965. Impulsados por
Masana, no eran conscientes de lo que estaban creando. La ovación del público y los comentarios de varios críticos musicales los hicieron comprender la magnitud de lo que acababan de hacer.

De inmediato surgió una propuesta para actuar en un teatro, cosa que hicieron con el nombre de «I Musicisti» (nombre que parodiaba al conjunto «I Musici»). En pocos meses alcanzaron una popularidad inesperada. Estrenaron un espectáculo en el Instituto Di Tella; fueron contratados para hacer la publicidad del exitoso conjunto internacional «Swingle Singers» durante su visita a la Argentina, y también para realizar una función en Mau Mau, la aristocrática discoteca top de la época.

El 4 de septiembre de 1967
Masana, disconforme con algunos problemas organizativos que surgieron entre los 10 integrantes de «I Musicisti», se retiró del grupo. Lo siguieron Mundstock, Rabinovich y Maronna. Al día siguiente crearon «Les Luthiers». Un año y medio más tarde se sumó Carlos Núñez, quien en un principio se había quedado en «I Musicisti». Posteriormente se incorporaron Carlos López Puccio y Ernesto Acher.

Entre los documentos que incluye el libro aparecen algunos documentos inéditos, como las cartas escritas por
Masana a sus padres durante el año y medio que estos vivieron en Estados Unidos. Esas cartas narran los primeros espectáculos de «I Musicisti», la separación del grupo, el nacimiento de «Les Luthiers» y la construcción de algunos de los instrumentos informales. Se cuenta también la historia de los primeros discos del grupo y cómo surgieron varias de las principales canciones.

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