27 de julio 2007 - 00:00
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Leonor Manso ante una dirección controvertida: «Aniquilados», con su ex marido Patricio Contreras, creación de la revulsiva dramaturga Sarah Kane.
L.M.: La relación de este hombre y esta jovencita es evidentemente incestuosa. En el primer acto, él la humilla y le hace creer que ella es responsable de esta situación. Es un mecanismode perversión muy común,lamentablemente. En el segundo acto todo explota y se pasa de lo privado al mundo exterior, a una guerra generalizada en la que se ha perdido toda dignidad humana. El clima es pesadillesco, pero sobre el final hay un pequeño margen de esperanza. No todo está perdido.
P.: ¿Le resultó difícil dirigir a su ex marido, Patricio Contreras, en una obra tan escabrosa?
L.M.: Ya lo hice en « Esperando a Godot» y nos llevamos muy bien. A mí, por pudor, no se me hubiese ocurrido ofrecerle este papel, porque tiene un costado muy oscuro y perverso. Pero él se ofreció a leer la obra, para darme su opinión. Al principio le pareció terrible, pero después me dijo: «Hay que hacerla» y se involucró en el proyecto. Sólo me pidió una cosa: «No quiero que Paloma vea esto». Pero nuestra hija está acostumbrada, nos acompañó en todos los ensayos. Además es actriz...
P.: Antes de «4.48 Psicosis» usted protagonizó una obra en el Cervantes que se levantó antes de tiempo por problemas gremiales. El problemacontinúa pero ya no hay movilizaciones de protesta.
L.M.: Yo creo que las instituciones que nos representan no están en un pie de lucha como en otras ocasiones, tanto la Asociación de actores como Argentores. El Cervantes estuvo muchas veces en peligro y siempre se salía a la calle y se reclamaba. Cuando yo hice «En auto» de Daniel Veronese y la levantaron hicimos una gran movida. Después las autoridades del teatro me mandaron una carta documento.
P.: ¿De qué la acusaban?
L.M.: Fue por unas declaraciones que hice. Dije que no entendía por qué el Cervantes estaba cerrado y que las razones que se esgrimían eran oscuras y engañosas. Y como ve, todavía sigue cerrado.
P.: ¿Usted qué piensa de todo esto?
L.M.: Lo que sé es que quieren dejarlo pasar como un problema gremial. Aparentemente, un grupo minúsculo acordó algo en paritarias con lo cual la mayoría no está de acuerdo. A esta altura todo es lo necesariamente confuso como para que el Estado pueda echarle la culpa a los trabajadores y no haga nada al respecto. No es casual que nadie entienda lo que está sucediendo, lo único concreto es que el teatro sigue cerrado y con una programación ensayada y lista para debutar. Inclusive se le ha pagado los sueldos a los elencos, pero así y todo el teatro no se abre. Los funcionarios siguen haciendo oídos sordos. Nadie hace nada.
Entrevista de Patricia Espinosa



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