9 de enero 2004 - 00:00

"Maradona inspira todo, hasta música"

Maradona inspira todo, hasta música
Mañana subirá a escena, en el teatro Metropolitan, «El Diez, entre el cielo y el infierno», un musical que tiene a Diego Armando Maradona como eje central. El espectáculo fue creado por Daniel Dátola y Héctor Berra -además, productor y director, respectivamente-, la música de las canciones fue escrita por Javier Zentner, los arreglos, la dirección musical y la creación de los sonidos incidentales son de Lito Vitale, las coreografías de Irina Esquivel, y el numeroso elenco tiene a Emilio Bardi en el papel central y cuenta, entre otras, con las participaciones de Rita Terranova, Roberto Fiore, Tony Lestingi, Coni Marino, Pablo Brichta, Héctor Malamud y Franklin Caicedo. Dialogamos con el músico Javier Zentner sobre la complicada tarea de poner en música al «10».

• Propuesta

Periodista: ¿Cómo llegó a esta pieza?

Javier Zentner: Tengo una larga relación de trabajo con Héctor Berra -en «Los Muvis», en «Romeo y Julieta»-.Y él, que viene trabajando desde hace tiempo en el libro junto a Dátola, fue quien me convocó. Cuando lo leí, me gustaron la propuesta y la forma en que estaba planteada; obviamente, para cualquier argentino, o para casi todos, siempre es atractivo trabajar en un proyecto sobre Maradona.


P: ¿»El Diez...»
es una comedia musical clásica?

J.Z.: No sé si cumple con los requisitos de una comedia musical. Pero tiene muchísima música; de hecho hay 50 minutos de canciones y música incidental.


P.: ¿Y en lo estético, se acerca a la forma norteamericana de Broadway?

J.Z.: No fue un plan preconcebido, ni por los autores del texto ni por mí, pero resultó una estética musical argentina, con géneros musicales urbanos y rurales de nuestro país. Cuando me puse a trabajar en la música, las letras me fueron indicando hacia dónde podía ir la música; así, hay chamamés, murgas, malambos
.

P.:
¿Cuál es el Maradona de esta obra?

J.Z.: Es un Maradona múltiple, que incluye al real y a ese que se va construyendo en todos nosotros a partir de sus apariciones en los medios. Está el Diego inocente que le gusta jugar a la pelota, el despótico y caprichoso, el destruído por sus propios problemas. Y se muestra en tres momentos de su vida: en la infancia, en la adultez y en una vejez imaginaria. De todos modos, me atrevo a decir que más allá de lo anecdótico, la pieza adquiere una cierta dimensión universal a partir de la figura de un futbolista que es la máxima personificación del ídolo popular y de todo lo que eso puede hacer en la vida de una persona. Quiero decir que no es sólo una obra sobre la vida de un futbolista muy famoso sino sobre lo que puede hacer el éxito con el cuerpo y los sentimientos de cualquier ser humano.


P.:
¿Y cómo está resuelto todo esto en lo artístico?

J.Z.: Héctor Berra pone un toque cinematográfico a todas sus puestas, y esta no es la excepción. Por eso, hay muchísimos cambios de decorado, tres espacios superpuestos en el escenario y mucha variedad también en lo sonoro, con algunos cuadros corales.


P.:
Justamente, a usted se lo reconoce en el medio musical como alguien muy ligado al ambiente coral. ¿Cómo conviven en usted ambas actividades?

J.Z.: Para cierto sector de músicos, la actividad coral -quizá porque muchos de los que
participan de esta inmensa comunidad musical son amateurs-tiene una categoría menor. Hay muchos prejuicios al respecto. Pero para mí no hay disyuntiva.Yo soy músico y eso puede expresarse igualmente en la dirección coral, en el canto o en la composición. De hecho, todas estas actividades, e inclusive la gestión cultural alrededor de la actividad coral, han convivido en mí durante los últimos años. Y, más allá de los prejucios que pueda haber, no me generan ningún problema interno
.

Entrevista de R.S.

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