Más de 2000 personas dieron última ovación a Rostropovich

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Moscú (AFP, ANSA, Reuters) - El cellista, director de orquesta y defensor de la libertad Mstislav Rostropovich fue enterrado ayer en el histórico cementerio de Novodevichi, en Moscú, donde una multitud de rusos, incluyendo al presidente Vladimir Putin, y personalidades extranjeras, como la Reina Sofía de España, lo homenajearon con una última ovación. Cerca de 2000 personas acudieron al entierro del gran músico que desafió al régimen soviético.

Rostropovich murió el viernes a los 80 años a causa de un cáncer. Sus restos descansan ahora cerca de los compositores Dmitri Shostakovich y Serguei Prokofiev, a quienes conoció personalmente, y de los escritores Anton Chejov, Nikolai Gogol y Mijail Bulgakov. Además de la reina de España, también asistió al sepelio la esposa del presidente francés, Bernadette Chirac, así como el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliev, jefe de Estado de la ex república soviética donde nació Rostropovich, el 27 de marzo de 1927. También estuvieron junto a la viuda del músico, Galina Vichnevskaia, el violinista Maxim Venguerov, familiares de los compositores Schostakovich y Alfred Schnittk, así como Naina Yeltsin, viuda del ex presidente ruso Boris Yeltsin, fallecido el lunes y enterrado en el mismo cementerio hace cuatro días. Por la mañana, más de mil personas acudieron a la catedral del Cristo Redentor al funeral. Antes de cerrar el ataúd, Galina Vichnevskaia abrazó el cuerpo de «Slava», como era apodado cariñosamente el artista, también director de orquesta.

Rostropovich emigró a Occidente en 1974. En 1978 fue despojado de su nacionalidad soviética por sus actividades en defensa de los derechos humanos. En la ex Unión Soviética, Rostropovich cayó en desgracia junto a su esposa, al acoger en 1970, en su casa de campo, al escritor disidente Alexander Soljenitsyn, enfermo y sin recursos. El músico decidió regresar a Rusia tras ser rehabilitado por un decreto del entonces presidente soviético, Mijail Gorbachov, en 1990.

El músico se hizo popular incluso entre los no aficionados a la música clásica como el artista que, el 11 de noviembre de 1989, tocó frente al Muro de Berlín que se derrumbaba, para festejar el fin de la Guerra Fría.

Nacido en Bakú en marzo de 1927, además de violoncelista fue director de orquesta y compositor: una personalidad artística excepcional, que inspiró a grandes autores a escribir para él: de Britten a Shostakovich, Prokofiev, Khachaturian, Bernstein, Lutoslavski o Duilleux. Hijo y nieto de violoncelistas, Rostropovich comenzó a los cuatro años a tomar lecciones de piano con su madre y de violoncelo con su padre, y siguió sus estudios en el conservatorio de Moscú.

Debutó en 1940 con el primer conciertopara violoncelo de Saint Saëns; en 1955 se casó con la primera soprano del Bolshoi de Moscú, Galina Visnevskaja. Desde entonces acompañó a menudo a su mujer en el piano, creando un refinado conjunto musical. Sus hijas, Olga y Helen, son las dos músicas.

Se trasladó junto con su esposa a Estados Unidos en 1977, donde se convirtió en director de la Orquesta Sinfónica Nacional de Washington. Desde entonces dirigió diversas orquestas y tocó en las principales salas de concierto. Uno de sus espectáculos más resonantes fue la dirección de «Lady Macbeth en el distrito de Minsk», la opera censurada de su amigo Shostakovich, que realizó conjuntamente con Sergio Renán en la régie, en Madrid y en el Teatro Colón.

Como compositor escribió numerosas obras. Su discografía es extensa: grabó casi todo el repertorio para violoncelo (como el Cuarteto para Violoncelo de Dvorák, que registró seis veces). Considerado frecuentemente el heredero de Pablo Casals, sus versiones de Bach al cello son históricas.

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