La protagonista se presenta a sí misma como una mujer que necesita amar, pero es evidente --por las historias que cuenta-que lo único que logra es mimetizarse con la persona amada. Su amor por el circo, la industria de la madera o los animales, depende del marido de turno, pero la imprevista llegada de un niño ajeno dejará al descubierto una cruel verdad. La obra denuncia con mucha sutileza las manipulaciones y mezquindades que se cometen (o se sufren) en nombre del amor. La falta de libertad, la negación de las diferencias, el miedo a la soledad o la paralizante simbiosis son algunos de los síntomas que emergen en ella.
Felizmente, a la pieza no le falta humor, ni a su protagonista gracia. Con muy buen criterio, el director
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