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19 de febrero 2008 - 00:00

Murió el polémico Alain Robbe-Grillet

Murió ayer a los 85 años el fundador del «nouveau roman» francés, Alain Robbe-Grillet, un artista que se dedicó a provocar con sus excentricidades, en especial durante los años 50 y 60, la cultura contemporánea. Científico de carrera, Robbe Grillet intentó aplicar en las artes el método de las ciencias y crear una «novela objetiva», como lo hizo en «Los celos», «Las gomas» y «El mirón». En el cine, fue el creador de la controvertida «El año pasado en Marienbad», que dirigió Alain Resnais, y «Transeuropa Express». Visitó varias veces Buenos Aires para dar conferencias y charlas magistrales, como en una de las ediciones del Bafici.

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Frecuente visitante de Buenos Aires, a Alain Robbe-Grillet también se le debe el guión del excéntrico film «El año pasado en Marienbad ».
Alain Robbe-Grillet, líder del movimiento literario conocido como «nueva novela» («nouveau roman»), murió ayer a los 85 años en Caen. Robbe Grillet fue siempre un personaje atípico en las letras de su país, y se ganó una fama que supo mantener hasta el final, con el caso extraño de su elección nunca formalizada a la Academia Francesa y su último y escandaloso libro, «Una novela sentimental».

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Hijo de la pequeña burguesía de Bretaña, diplomado como ingeniero agrónomo, Robbe Grillet llegó algo tarde a la literatura y, casi por casualidad, según su propia admisión: luego de un intento fallido, escribió su primer novela publicada, «Las gomas» (1953) en el viaje de regreso de una de sus misiones en el Caribe para el Instituto de frutas y verduras coloniales.

Para justificar la carga de ruptura que representaron «Las gomas», y su obra inmediatamente posterior, «El mirón» (1955), el escritor sostenía que a causa de su formación científica sólo había leído autores clásicos, ignorando los desarrollos más recientes de la literatura francesa. «Prefería Heródoto a Henry Troyat», dijo años después, haciéndole frente a la novela balzaciana, realista, psicológica y social.

Antes de llegar a codificar -en su ensayo «Para una nueva novela», de 1963- el nuevo movimiento, también llamado «objetivismo» y al que adhirieron autores tan diferentes como Nathalie Sarraute, Claude Simon, Michel Butor o Roger Pinget, Robbe Grillet se esforzó en encarnar sus reglas en su novela «Los celos» (1957) y en la película «El año pasado en Marienbad» (1961), de Alain Resnais, para el cual hizo bastante más que escribir el guión.

Abolición de las convenciones narrativas como el retrato psicológico de los personajes o la existencia de los personajes mismos, confusión del cuadro cronológico, énfasis en la formalidad de las descripciones objetivas, el «nouveau roman» de Robbe Grillet pretendía ser, según la definición de Jean Ricardou «no la escritura de una aventura, sino una aventura de la escritura».

Este planteo de vanguardia alejó a Robbe Grillet de las grandes masas de lectores -él mismo subrayaba con orgullo que en el primer año de publicación se habían vendido menos de 800 ejemplares de «Los celos»- pero lo transformó en un ídolo del mundo académico, sobre todo norteamericano, donde su reputación precedió de poco la ola del llamado deconstructivismo.

Más popular en el exterior que en su país, donde no fue comprendida ni siquiera su sucesiva fase de «autobiografía fantasma», comenzada a finales de los años '80, Robbe Grillet supo mantener su reputación de provocador, como demostró con su elección a la Academia Francesa en 2004, una entronización en el panteón de la cultura francesa que nunca se logró concretar.

El novelista, en efecto, se rehusó a acatar todos los ritos previstos para el ingreso de un nuevo miembro entre los Inmortales, como son conocidos los académicos: no quería ponerse el uniforme verde con espadín, no quería pronunciar el discurso en recuerdo del predecesor cuyo puesto ocuparía, no quería que hubiera una función pública para celebrar la ocasión. De hecho, Robbe Grillet murió dejando vacío el asiento que le había sido reservado.

Más escándalo aun causó la publicación, el año pasado, de su último libro, «Una novela sentimental», que no era una novela pero sobre todo resultó muy poco sentimental: a lo largo de sus más de 250 páginas se sucedían más de 260 microescenaso secuencias dominadaspor fantasías eróticas explícitamente sado-masoquistas, a expensas de una serie de niñas descritas como poco más que púberes.

En su blog en el diario «Le Monde», el escritor Pierre Assouline sentenció sin clemencia: «resulta patético que un hombre con esa obra a sus espaldas llegue a este punto. Porque Alain Robbe Grillet es alguien. O mejor dicho, lo era».

Otras novelas suyas fueron «En el laberinto», «Casa de citas», «Proyecto para una revolución en Nueva York» o «Topología de una ciudad fantasma», donde experimentó por primera vez con el lenguaje y el erotismo. En 2001 publicó «La reanudación», donde demostró haber mantenido intacto su interés por transgredir las reglas clásicas de la novela.

Además del incomprensible e indescifrabale clásico para el cine «El año pasado en Marienbad», Robbe-Grillet también escribió otros guiones, como el de «Transeuropa-Express», que él mismo dirigió. Robbe-Grillet visitó más de una vez Buenos Aires, casi siempre por su papel de cineasta: en 1987 lo invitó Manuel Antín, ocasión en la que concurrió para dar clases magistrales en la recién fundada Universidad del Cine, y algunos años atrás fue invitado por el Bafici.

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