La Habana (Reuters) - El virtuoso pianista cubano Rubén González, que saltó a la fama con su participación en el Buena Vista Social Club, murió ayer a los 84 años. «Tenía problemas de artrosis y se le fue complicando con los pulmones y los riñones», dijo su esposa Eneida Lima. Al igual que otras estrellas del Buena Vista, como Ibrahim Ferrer o Compay Segundo (fallecido también este año), González triunfó en el ocaso de su vida, alcanzando celebridad internacional tras participar en el proyecto del guitarrista norteamericano Ry Cooder. Durante la década de 1940 integró las mejores orquestas de la época, como La Paulina, Los Hermanos con Mongo Santamaria y la de Arsenio Rodríguez, entre otras. Sin embargo, logró grabar su primer disco recién a los 70 años.
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Nutrido básicamente por el son, su música, recogida en joyas recientes como su álbum «Chanchullo», genera danzones, guarachas y chachachás con una gracia algo pasada de moda. Con su impecable virtuosismo podía crear el más deslumbrante sonido, tanto en una canción de ritmos rápidos como en una balada. Informate más
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