10 de agosto 2004 - 00:00

Música valiosa, audacias viejas

«Ubu Rey», ópera bufa de Krzysztof Penderecki. Con P. Wunder, M. Pichot y elenco. Régie: G. Delnon. Esc.: Wiederman. Vest.: A. Gumá.Ilum.: L. Pereiro. Orq. Estable del Teatro Colón. Dir.: J. Kaspszyk. (Teatro Colón, func. de Gran Abono.)

El compositor polaco Krzysztof Penderecki descubrió, en 1963, una representación en títeres de «Ubú rey», la obra satírica de fines del siglo XIX de Alfred Jarry. Desde que inició la composición de una ópera sobre ella en 1972, hasta que la terminó, en 1991, el mundo cambió rotundamente. La obra ya dejó de ser vanguardista o «de protesta». Al conocérsela aquí recién ahora, su tratamiento de los temas del abuso del poder y la corrupción tampoco sorprenden. Puestos los ojos en la sufrida Polonia es patética. El mismo compositor declaró a su ópera como «ecléctica»: la música y las líneas de canto son poliestilísticas, y polirrítmicas; algunos diseños musicales son francamente atractivos, pero la reiteración debilita el interés, que se sostiene por los sarcasmos y zafadurías del texto. Algunos momentos originales no repetidos dejan marca en el recuerdo; por caso, la música y el canto profundo frente a unos íconos, el coral ruso y el sonido misterioso de un « serruchófono» mientras cae la nieve.

La escenografía es la misma en los dos actos, con unos pocos cambios funcionales, y poco colaboró para resaltar la atmósfera y la temperatura, que no siempre son frías. La régie es dinámica, bien definida la compleja psiquis de cada integrante del numerosísimo elenco, más de treinta protagónicos, grupo de boyardos ( excelente), el pueblo, los financistas y los nobles.

Admirable el trabajo del barítono Pawel Wunder (que ya había cantado Ubú antes) en constante presencia escénica, con buenos recursos vocales y actorales. Su mujer (inspirada en Lady Macbeth) consagró a Marcela Pichot, sorteando pasajes de difícil resolución.

Encendidos elogios merecela Orquesta Estable, que enfrentó la abultada partitura con buena disposición y mejor rendimiento. El director polaco Jacek Kaspszyk conoce bien su oficio y los vericuetos de la obra, que él mismo estrenó en Varsovia. Gracias a la tensión que le sabe imprimir, el interés musical no decae nunca.

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