Nada se acaba si todavía sirve para jugar (y hacer dinero)

Espectáculos

De acuerdo con el mandato de la época, ahora el protagonismo de las muñecas y juguetes de género femenino es mayor que en el resto de la serie.

Hace 9 años, millones de espectadores lagrimearon a gusto con el final de “Toy Story 3”. El cierre de la trilogía era perfecto, emotivo, y muy acertado. Pero al cuadro de conjunto le faltaba un personaje: la pastorcita de porcelana que adornaba el velador de la pieza de Molly. Tan delicada, ella, y poco divertida, casi nadie la echó de menos. Pues bien, ahora reaparece, se quita la pesada pollera del Siglo XVIII y, sin perder la femineidad, demuestra que es toda una mujercita de estos tiempos, hábil para el mando, la lucha, la vida independiente y la seducción.

Hay más mujeres para este boletín: la nueva dueña de los juguetes, la muñeca medio pepona que controla a los recién llegados, una chiquitita movediza, compinche de la pastorcita, una muñecota antigua, que dice ser de los 50 y aporta la cuota de terror hasta que confiesa sus ansias de cariño y, entre otras, una nena morochita que puede enternecerse con una muñeca rubia. Interesante, la cuidadosa composición de estas criaturas. Y el pase de la estrella de sheriff, finalmente delegado a la vaquera Jessie.

También hay nuevos personajes masculinos: dos peluches siempre en pareja, un motociclista que parece salido de los Village People aunque digan que alude a un acróbata canadiense, en fin. Detrás de todo esto hay una guionista nueva, Stephany Folsom, adosada al histórico libretista Andrew Stanton. Pero falta lo más singular, un muñeco que no viene de fábrica. Lo hace la nena Bonnie con un cubierto de plástico, dos palitos de helado y otras cositas descartables, y lo convierte en su juguete preferido. Será el vaquero Woody, protagonista, quien le enseñe su misión en la vida. Y quien reconsidere también, su propia misión. Admirable, como siempre, la expresividad de los rostros, la inteligencia de la narración, combinando risas, lagrimitas, rescates en equipo, canciones y observaciones bien agudas. Y la inteligencia de Pixar para mantenerse al frente, en todo sentido. Disfrutarán de esta película los niños, y en especial aquellos espectadores que crecieron con los “Toy Story” (y en el fondo del alma, no los sueltan).

“Toy Story 4” (EE.UU., 2019). Dir.: J. Cooley. Animación.

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