Jerusalén - Acusado de corrupción en varios casos, el exprimer ministro israelí Benjamín Netanyahu ha entablado una negociación de pena que le permitiría escapar de la prisión a cambio de una aceptación de culpas, pero que podría poner punto final a su carrera política y hacer caer al actual Gobierno de coalición.
Netanyahu: cárcel u oprobio
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En la televisión, radio, prensa escrita y redes sociales, Israel sigue al detalle la saga de la colaboración premiada, una negociación de pena por parte de Netanyahu para eludir una eventual condena a prisión.
El líder conservador está acusado de haber aceptado regalos de lujo -champán, joyas, cigarros- de personalidades acaudaladas, de haber intentado obtener un trato favorable por parte del diario más importante de Israel -Yediot Aharonot- y de haber privilegiado a un magnate de las telecomunicaciones con propósitos similares.
Esto engloba acusaciones de corrupción, abuso de confianza y peculado, frente a las cuales el jefe de gobierno con más longevidad en el cargo de la historia del país proclama su inocencia y acusa a los tribunales de haber orquestado un “golpe de Estado” en su contra.
El abogado de Netanyahu se reunió con el fiscal general, Avijai Mandelblit, quien se jubilará en un par de semanas, para negociar una sentencia que lo exima de la prisión tras declararse culpable de algunos cargos.

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