Los remates de arte latinoamericano comienzan esta semana en las casas Christie's y Sotheby's de Nueva York. El miércoles, Christie's abre la venta con una serie de obras seleccionadas con criterio curatorial por la titular de este departamento, Ana Sokoloff. En este conjunto, que es posible identificar porque mantiene una coherencia más frecuente en colecciones o museos que en el mix que por lo general predomina en las subastas, figuran artistas de Brasil y la Argentina pertenecientes a la generación de los años '90, como Pablo Siquier, Daniel García, Fabián Marcaccio y los brasileños Adriana Varejao, Waltercio Caldas, Doris Salcedo y Mira Schendel, entre otros.
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Una de las obras más significativas es «Corona para una princesa Chibcha», de María Fernanda Cardoso, una diadema de lagartijas cuya potente imagen tuvo amplia difusión cuando se exhibió en la megamuestra de arte latinoamericano que realizó este año el Museo Reina Sofía de Madrid, y que con seguridad superará su estimado de 15.000 dólares. En el mismo grupo figura un dramático trabajo del sesentista Víctor Grippo, dato que indica su vigencia entre los jóvenes.
El estilo de estas obras recuerda el de las colecciones de Bruno Musatti y de Jimmy y Leonora Belity, que se remataron en 1999, y es evidente que las reunieron con la aspiración de reeditar el éxito de esa venta. Luego, una pintura constructiva de Joaquín Torres García que ilustra la portada del catálogo de Christie's, y «Madre feliz», una obra de Rufino Tamayo, representante del realismo mágico, ostentan las estimaciones más altas: ambas oscilan entre 400.000 y 600.000 dólares.
La flamante directora del departamento de arte latinoamericano de Sotheby's, Kirsten Hammer, llegó hace unos días a Buenos Aires. Especializada en arte colonial, trabajó en una galería de Nueva York dedicada al arte latinoamericano, y se desempeñaba como investigadora del Museo Getty mientras cursaba un doctorado, cuando decidió abandonar su formación acadé-mica para dedicarse al mercado. Hammer llegó a la feria de ArteBA y presentó ante los coleccionistas porteños obras de peso.
Para comenzar, un estupendo óleo de Roberto Matta, del año 1938, y un interesante retrato de Frida Kahlo, «Cristina, mi hermana», que se destaca por su sutil elegancia y está estimado en alrededor de 1 millón de dólares. Si bien el récord de Kahlo asciende a 5 millones, su inmaculado retrato es la pieza top de las subastas.
Luego, los argentinos Guillermo Kuitca, Jorge de la Vega y Emilio Pettoruti ocupan un lugar preferencial, con tres pinturas importantes y dignas de ingresar en un museo. Sin embargo, las estimaciones de Pettoruti y De la Vega, que rondan entre 60.000 y 80.000 dólares, hablan a las claras de la baja cotización del arte argentino.
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