Black, sin embargo, intuye que la resolución no es tan simple como parece, y que el método empleado para resolverla ha sido tan ineficaz como despreocupado. Justamente, sobre una obra de
Sin embargo,
No es el «buen villano» el que define a esta película sino su torturado protagonista, un obsesivo hombre de palabra, quien después de retirarse de la policía continuará a la caza del criminal por sus propios métodos, aunque eso le signifique (como descubrirá el espectador) una nueva crisis emocional que puede comprometer a varios inocentes.
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